204 años después de que el florero de Llorente estallara en pedazos, la idea de un país libre y autónomo es aún una utopía. El 20 de julio de 1810, luego del plan fraguado por los mártires de la patria Camilo Torres, José Acevedo y Gómez y Jorge Tadeo Lozano, entre otros, se llevó a cabo lo que se conoce como la reyerta, que se desarrolló en Santa Fe y dio origen a la firma del acta que sirvió de umbral para un incierto proceso político para llegar a la independencia.
Hagamos un breve repaso de cómo se dieron los hechos en Santa Fe, el viernes 20 de julio de 1810, hechos que acontecieron en el centro del poder colonial del Virreinato de la Nueva Granada, con el arresto del virrey Antonio Amar y Borbón, por parte de guerrillas conformadas por el pueblo criollo. Con ello se controló gran parte del territorio de la Nueva Granada en donde gobernaba la corona española.
Dado esto, se dio una de las épocas más humillantes y vergonzosas de la historia, la ‘Patria Boba’. Durante seis años cada provincia proclamó su autoridad, cada aldea tenía junta independiente y soberana, detonante para disputas y enfrentamientos entre federalistas y centralistas, los cuales tenían opiniones diferentes, pero el mismo propósito, liberar a la Nueva Granada de España. Aunque los intereses particulares y la ambición pudieron más. Después, ya saben qué pasó.
Dicen que lo que empieza mal, termina mal o sigue mal. Pues se ve que en 1810 los derechos de los criollos eran vulnerados y quebrantados por los españoles, no tenían acceso a la educación ni a la salud, y eran víctimas de desplazamiento, de desprecio y de estigmatización. Es aquí cuando surge el interrogante ¿qué diferencia hay 204 años después?
Esto puede herir susceptibilidades, irritar a unos y enfurecer a otros, pero es una de las dudas que siempre quedan en el aire cuando se habla de independencia y brota un nuevo enigma ¿cuál independencia? Los llamados ‘padres de la patria’, que encabezaron la pugna del 20 de julio de 1810 para liberar la Nueva Granada del yugo español, tuvieron una idea de libertad que dos siglos después no se avista.
Todo indica que estamos ante la segunda parte de la Patria Boba. ¿Por qué boba? Siglos después, en Colombia se padecen cientos de problemas similares a las que vivían los ancestros. La desnutrición, que según el Programa Mundial de Alimentos (PMA) al ano cobra más de 2000 vidas, sumado a la falta de políticas públicas suficientes para combatir el fenómeno que afecta a más de seis millones de colombianos; la pobreza, que afecta a más del 45 % de los colombianos, y el desplazamiento forzado por parte de actores armados de diferente bandos, que en disputas por territorios estratégicos para los negocios ilícitos aumentan este cáustico contexto a tal punto de llegar a más de cinco millones de desplazados en el país, según cifras de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento, fenómeno que coincide con la alarmante situación de desequilibrio económico en el que las causas de la violencia se agudizan con los desencajes sociales causados por el aumento de la pobreza y diferentes formas de exclusión como el desempleo, la informalidad y la marginalidad.
¿Qué políticas serias ha tomado el Gobierno para contrarrestar la crisis socio-económica en el país? Hasta ahora solo se ve el afán de firmas tratados de libre comercio, que desequilibran las economías, porque resulta imposible para pequeños y medianos industriales del país competir contra economías desarrolladas y emergentes. Con esto queda claro que no es estar en contra de la liberación e integración comercial, la globalización y la inversión extrajera, pues estimulan el crecimiento económico de los países, el problema es cuando resultamos como víctimas de nuestros inventos y salimos damnificados.
Además, seguimos gobernados por políticos mezquinos, bárbaros y despiadados -como pasaba en la colonia- que se encargan de desangrar el país para obtener beneficios individuales y saciar el hambre de poder y codicia, condición inversamente proporcional al desarrollo económico y social del país.
Básicamente, vivimos circunstancias similares a las de hace 204 años, con un plus adicional, los problemas socio-económico-políticos de la actualidad dejan mal parados en comparación con los ancestros, debido a que el mundo avanza, se desarrolla, se globaliza y muchos colombianos aún mueren de física hambre. ¿Quién vendrá por la reconquista?
Esto no significa que no se sienta el orgulloso de ser colombianos, de ver la tricolor izada en las ventanas de cada pueblo, de escuchar las hermosas notas del himno nacional, de saber que tenemos los paisajes naturales más bellos del mundo, de las magnas riquezas minerales, de las lindas mujeres, de la sabrosura de la gente y de saber que la selección nacional de fútbol es la cuarta mejor del mundo. Es sólo cuestión de reflexionar y comprender qué pasó con la libertad, la soberanía y la tierra por la que muchos entregaron la vida en las revueltas independentistas después de romper el jarrón del chapetón.
ELIBARDO LEÓN ESTEVEZ
Contraluz.CO Sólo Periodismo