CÚCUTA.- “Mi mundo es el territorio del arte y la cultura. Soy mago aficionado y procuro estar sonriéndole a la vida”. Así es Luis Miguel Brahim, exponente del arte sin importarle cómo pegue el sol o lo insegura que pueda ser la medianoche.
Lucho Brahim, como prefieren llamarlo los amigos, ha hecho que el pintar sea también un deporte de alto riesgo, puesto que sin importar lo que suceda continúa con su labor.
Es cucuteño, alumno del maestro Jorge Hernández en el Taller El Hueco. Cursó estudios de pregrado en arte en la Universidad de los Andes (Bogotá) y posgrado en la Escuela Massana (Barcelona) y Universidad Complutense (Madrid). Ganador de varias becas nacionales e internacionales y profesor de universidades.
En la actualidad dirige la Fundación Centro Cultural Pilar de Brahim, que emprendió el proyecto de intervención mural CucutArte, empresa con la que pretende lo imposible: hacer de cada muro de Cúcuta una obra de arte.
Este plan de renovación urbana es liderado por la Alcaldía de San José de Cúcuta, contemplado en el Plan de Desarrollo Municipal, y la Secretaría de Cultura y Turismo. El objeto es rescatar la historia de la ciudad, desde los orígenes, mediante la intervención de la parte inferior del puente Carlos Ramírez París.
La obra atraerá turistas y resaltará la unidad cultural cucuteña. Es una propuesta de impacto con el fin rescatar la personalidad de la tierra motilona. Contar la historia de Cúcuta y mostrar los personajes que trasformaron la ciudad es la propuesta de la Fundación Centro Cultural El Pilar. Lucho Brahim es consciente del interés de la administración municipal para resaltar la identidad y la cultura cucuteñas.
La actividad tiene como fin crear un campo óptico, que enseñe a la ciudadanía, especialmente a los jóvenes, sobre la historia de la ciudad, que cucuteños y visitantes tengan conocimiento de que en el municipio hay fósiles prehistóricos, conozcan lo sucedido con los indígenas y se enteren acerca de la fundación de Cúcuta hasta llegar a Juana Rangel de Cuéllar.
Los murales se encuentran en la parte baja del puente de la glorieta ‘Carlos Ramírez Paris’ (San Mateo). Cuentan la historia del pueblo de indios Cúcuta (1623), fundado en la margen oriental del río Pamplonita y del valle de San José de Cúcuta hace 16.000 años; muestran el paisaje, los animales, los asentamientos y los personajes prehistóricos; presentan las actividades indígenas, cuando la región era habitada por los indios Cúcuta y destacaban el cacique Cínera y las princesas Zulia y Zulima; registran la fundación de la Villa de San José, la independencia y la creación de la República, y se extenderán hasta la víspera del terremoto (1875).
El puente Carlos Ramírez París fue elegido para presentar esta obra, porque los pilares permiten retratar las escenas significativas del pasado motilón, acompañadas de la intervención en el techo. El tono azul da frescura y tranquilidad.
La estrategia genera impacto visual entres los transeúntes y permitirá conectar con la parte ancestral cucuteña. La manifestación artística tiene como finalidad visualizar la historia cucuteña desde 15.000 años a.C. y retratarla en los murales.
La primera fase del proyecto se entregó en días pasado. Se estudia la ejecución de la fase dos, en la que se intervendrán otros lugares. La obra estará visible para todo público.
El lugar dejará de ser un espacio oscuro, vacío, habitado por indigentes y consumidores de sustancias alucinógenas. El proyecto está concebido con la idea de renovar espacios urbanos, refleja la identidad cultural por medio de los dibujos.
El proyecto lo desarrolla la Fundación Cultural El Pilar, dirigida por Lucho Brahim, con apoyo de Andrés Caicedo, pasante de comunicación social de la UFPS. Los artistas comprometidos con los murales son ‘Chucho’ Vargas, Jeider Showy Sánchez y Luis Miguel. Los asistentes son Polo Mendoza, ‘Sporrow’ y ‘Spora’, artistas de rap que cumplen la tarea de pintar el techo y las laterales. La coordinadora de recursos humanos y asistente de dirección es Sonia M. Ballesteros Laverde.
La iniciativa atraerá turistas del departamento y será punto de admiración para los viajeros frecuentes de distintos lugares del país y del extranjero.
La identidad y la cultura son inseparables. La cultura se presenta como una “telaraña de significados” tejida alrededor y dentro de la cual se queda ineluctablemente atrapada y qué mejor que recordar el pasado con la cultura y el arte. La ciudad dejará de ser vista como una más del país, para convertirse en una metrópoli.
Las creaciones artísticas constituyen una importante fuente de imágenes que recuerdan el ayer, generan una construcción y un reconocimiento para evitar que quede exiliado en el olvido, y recupera la memoria para la incorporarla a la actualidad.
El arte no solo se manifiesta en la música, sino también en situaciones fuera de lo común. Muchos cambiaran la rutina e incluirán como plan de fin de semana salir con los amigos a visitar el museo callejero, en el que se divertirán aprendiendo y aprenderán divirtiéndose.
NEREYDA ESTHER DUARTE
Estudiante de Comunicación Social
Universidad de Pamplona
Campus de Villa del Rosario
Contraluz.CO Sólo Periodismo