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De las primas de los congresistas ¡líbranos Señor!

Cayó muy mal en la opinión nacional el ‘golazo’ que metió el Gobierno con el Decreto 2170 de 2013, con el que otorgó, por derecha, una “prima especial de servicios” de $ 7’898.445 mensuales a los congresistas. Con esto, el presidente Juan Manuel Santos se pasó por la faja la decisión tomada por el Consejo de Estado con la que tumbó, hace un par de meses, las anteriores primas de localización y salud de las que gozaban los del Congreso. Desde este mes, los honorables congresistas volverán a recibir un sueldo cercano a los $ 24millones por sus labores”. Tomado de la Revista Bocas, pág. 18 edición 24 octubre de 2013.

Y no es para menos,  porque mientras los campesinos, los indígenas, los estudiantes y la gente pobre de la ciudad y del campo claman por ayudas misericordiosas por parte del Estado, éste, con el Gobierno a la cabeza, decide aumentarse de manera ostensible sus escandalosos salarios.

Lejos estamos aquí de gestos de nobleza y solidaridad como los que ha implementado el presidente Mujica, de la República de Uruguay, que al ver tantas necesidades inaplazables de sus compatriotas decidió en un gesto que lo dimensiona ceder el 90 % del salario como Presidente de la República a una fundación de Montevideo que, precisamente, busca ayudar a disminuir el hambre que anida en los estómagos de centenares de sus compatriotas.

Pero Colombia no es tierra fértil para la generosidad y mucho menos para la  magnanimidad que es, según el diccionario, la generosidad extrema. Colombia es tierra, y nos duele decirlo, para la rapacidad, la corrupción, la viveza, el “todo se puede” y por estas razones estamos como estamos. En el abismo de la corrupción. Las noticias de prensa todos los días se refieren a robo en las instituciones, a los agro-ingresos seguros, a la corrupción de jueces, a robos en la salud, etc.

Qué más podemos pedirle a una sociedad  donde la preocupación central de los que desempeñan los altos cargos del Estado está marcada única y exclusivamente por ver cómo aumentan sus tajadas económicas, sin importar lo más mínimo las desafiantes condiciones de hambre y pobreza en que se debaten más del 50 % de la población colombiana.

Por eso el tsunami que se despertó a raíz del sueldo de los congresistas,  especialmente, por la decisión del Gobierno que autorizó una prima de $ 8,0 millones mensuales para “arreglarles” la mesada tras un fallo del Consejo de Estado que les recortó una cifra similar.

“Sin embargo, como el sueldo de los parlamentarios es el referente para pagarle a otros funcionarios del Estado, la nueva prima favorece a muchos otros, pues la decisión del Consejo de Estado también les había reducido la mesada. Con el pago de la prima especial de servicios a los congresistas volvió a quedarles el sueldo en $24’054.000.

Pero no son los únicos en recibir este monto. Eso es lo que reciben mensualmente los 9 magistrados de la Corte Constitucional, los 31 del Consejo de Estado, los 23 de la Corte Suprema de Justicia y los 14 del Consejo Superior de la Judicatura”. Tomado de El Tiempo domingo 20 de octubre de 2013. Art. “Este es el sueldo de los altos cargos del Estado”. Jorge Enrique Meléndez, Subeditor Político.

De verdad, así no se puede. Por esta razón, la indignación de los colombianos sube todos los días, cada vez más, porque mientras en el punto de sueldos de los altos cargos del Estado es la danza de los millones, a nivel popular casi que hay que librar una lucha a muerte para lograr que le suban un punto más al salario mínimo de los colombianos que poco alcanza para los múltiples gastos que tiene de alimentación, educación, salud, vivienda, vestuario, transporte, la familia colombiana.

Es imposible sostener un hogar con el salario mínimo actual que está en $ 589.500. Esta es una verdad a puño. Tan será francamente onerosa esta situación que el mismo Vicepresidente de la República Angelino Garzón tuvo que salir a los diarios a decir que si a los congresistas se les concedía una prima de $ 8,0 millones mensuales, al salario mínimo debía subírsele varios puntos  como mínimo. Por eso, de las primas de los congresistas, ¡líbranos Señor!

ALONSO OJEDA AWAD

alonsoojedaawad@gmail.com

Exembajador de Colombia

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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