CÚCUTA.- Noventa y tres familias que residen en Tucunaré y están en peligro por el hundimiento de las casas serán evacuadas. El trabajo de socialización del desalojo lo cumplen 50 profesionales unidos a la administración municipal.
Desde trabajadores sociales hasta geólogos pretenden salvaguardar la vida de los damnificados por la naturaleza. Autoridades ambientales, organismos de socorro y agencias gubernamentales han dispuesto un plan de reubicación.
Los habitantes de la zona escuchan las razones por las que deben salir del lugar. El nuevo censo, que comenzó este domingo, establecerá cuántos ancianos y niños hay en peligro.
“Necesitamos saber cuántas son las personas que pertenecen a las 93 familias y requerimos llegar a 15 familias más que no han permitido censarse”, dijo el secretario de bienestar social Jorge Acevedo. La directora de Metrovivienda, Luz Karime Coronel, explicó la urgencia de evacuar la zona.
Los que sean desalojados contarán con subsidio de arriendo y quedarán incluidas en uno de los planes de vivienda del municipio. “Sabemos que es duro tener que salir de las casas, pero es necesario para preservar la vida. No podemos exponer a nuestros niños y abuelos, al igual que a la ciudadanía en general, por eso debemos actuar de forma rápida y eficiente” dijo el alcalde Donamaris Ramírez.
La medida del desalojo y demolición de las viviendas se tomó en sesión extraordinaria del Comité Local para la Atención y Prevención de Desastres (Clopad). De inmediato fue declarada la Calamidad Pública, figura con la que se puede acceder a recursos nacionales a través del Fondo de Calamidad.
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