CÚCUTA.- Los que ocurre en Palmarito es reflejo de una situación vivida hace muchos años en el Área Metropolitana de Cúcuta y en el sector rural del municipio. La presencia permanente de las que el Gobierno llama bandas criminales es de conocimiento público, incluidas la Policía y la Fuerza Pública. ‘Los Urabeños’ y ‘Los Rastrojos’ no solo actúan en Palmarito, también están en Astilleros, Pedregales, Buena Esperanza, Banco de Arena y San Faustino.
El análisis lo hizo Wilfredo Cañizares, director de la Fundación Progresar, luego del desplazamiento de 300 hombres y mujeres del corregimiento, a mitad de semana. Los labriegos llegaron a la capital de Norte de Santander en busca de refugio mientras huyen de la violencia.
Contingentes de 40 y 50 hombres armados y con uniformes de la fuerza pública tienen el control de esa extensa zona. Ante el temor de perder la vida, los campesinos abandonaron la tierra para protegerse. En Cúcuta encontraron albergue y respaldo de la Alcaldía.
“Lo que ocurre es consecuencia de la falta de la implementación de una política eficaz de control y de lucha contra esas organizaciones ilegales”, dijo Cañizares.
¿Por qué se dice que esa zona es un corredor del narcotráfico?
Esa es una zona estratégica para la criminalidad. Es la ruta más grande de salida de combustible al por mayor para el sur y el centro del Cesar. Esta ruta es utilizada por los narcotraficantes y las bandas criminales que les prestan seguridad como zona de traslado y bodegaje de droga, que es sacada por Venezuela, a islas del Caribe, Centroamérica, Europa y Estados Unidos. Esto no es nuevo, esta es una ruta que tiene cerca de 20 años. Los que no entendemos es cómo sigue operando de manera impune.
¿Las autoridades han sido permisivas para que las bandas operen en la zona?
Lo que no podemos entender es cómo una zona donde ocurren tan altos niveles de criminalidad y de ilegalidad de todo tipo esté en medio de una serie de controles de la fuerza pública sin que las actividades criminales disminuyan o se erradiquen. En esa zona los únicos que no se enteran de las actividades ilegales son los de la fuerza pública.
¿Cuáles serían las medidas del Gobierno para garantizar la seguridad de los campesinos de la zona?
Lo que hemos dicho y sobre lo que hemos llamado la atención del Gobierno es que es necesario revisar la estrategia de lucha contra la criminalidad, incluidos los narcotraficantes y las bandas criminales. Hemos dicho que no es suficiente con identificar, individualizar y judicializar a los comandantes de ‘Los Urabeños’ y ‘Los Rastrojos’. La Policía Metropolitana, en coordinación con la Alcaldía, hace un trabajo importante, hay resultados positivos que han arrojado estas operaciones. Pero lo que demuestra la realidad es que no es suficiente con capturar a los responsables de esos grupos. Es necesario ir más allá, atacar las fuentes de financiación, recuperar la confianza ciudadana en las autoridades y que haya una gran inversión social para evitar que los jóvenes se vinculen a las actividades delincuenciales.
¿El traslado del gobierno municipal a Palmarito alivia en algo la situación?
Ojalá esta respuesta positiva del alcalde Donamaris Ramírez de ir y mandar una respuesta institucional sea permanente. Lo que no puede suceder es que vaya un día y se devuelva a la ciudad y no pase nada. Ahí necesitamos soluciones permanente, sistemáticas, más allá de la presencia de la fuerza pública o de la presencia del Alcalde.
¿’Águilas Negras’, ‘Urabeños’, ‘Rastrojos’, nunca se van a acabar las bandas criminales?
Mientras el estado siga con la estrategia de persecución a los cabecillas, las bandas no se van a acabar. Mientras en la región haya más de 20 actividades ilegales y criminales, siempre existirán ilegales armados dispuestos a posicionarse. Mientras en la ciudad y el Área Metropolitana haya sectores de la fuerza pública permisivos con la ilegalidad siempre existirán grupos armados ilegales.
¿Quién les provee las armas?
Estos son empresas criminales dedicas a explotar estos fenómenos ilegales en la frontera. El mercado venezolano es atractivo para ellos, pero también el mercado del interior del país. ‘Los Rastrojos’ y ‘Los Urabeños’ son organizaciones nacionales que tienen las sedes en Urabá, Córdoba, Antioquia y Valle. Esa conexión nacional les facilita el aprovisionamiento. Sobre todo, las relaciones con grupos narcotraficantes para el intercambio de drogas por armas.
¿Palmarito es un ejemplo, la toma de los corregimientos seguirá por parte de esas banda?
Por supuesto. En Puerto Santander, el sector rural de Cúcuta, San Faustino y Buena Esperanza la presencia de los grupos ilegales es fuerte. Allá deciden qué se hace. Lo que pasa es que no es visible porque no cometen estos crímenes. Tal vez una de las regiones donde existe un control más estricto y férreo en es el área rural de Cúcuta. En cualquier momento pueden repetirse estos hechos o hechos más graves que los de Palmarito.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
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