CÚCUTA. Pasado un buen tiempo de receso (tres años), por diversas circunstancias, los integrantes de la Gran Familia volvieron a reunirse para disputar las atractivas y tradicionales Olimpiadas lúdicas. La costumbre llama a la alegría y la disposición para pasar horas de esparcimiento, competencia y triunfos.
A la sede natural de Corozal llegaron las delegaciones. En esta ocasión, la novedad fue la presencia de la representación caldense. Madre (Nohra) e hijo (Felipe) se integraron a los históricos cucuteños y asumieron los roles asignados por los veteranos organizadores de los juegos. A ellos se unió la portavoz bogotana (Lorena).
La mecánica de selección de los equipos fue sencilla. Cuatro capitanes escogieron a los integrantes de cada grupo. Coincidencia, la primera selección fue la esposa. Luego, terminaron de conformar el bando con el que defenderían el honor. Después, les asignaron nombre a los conjuntos.
En escena aparecieron los Insostenibles, porque nadie los podía sostener; los Inmamables, imagínense por qué; Los Infumables, para decirle no a las drogas, y Familia, por obvias razones. Tres por grupo.
No hubo himnos, ni desfile, ni izada de banderas, ni palabras del Presidente, ni uniformes. Solo la foto para el recuerdo. ¡Quietos! Listo, la cámara hizo el trabajo correspondiente.
La lectura del reglamento por parte del juez superior. Discusiones, alegatos, pretextos, disculpas, añadidos, recortes. En fin, el texto original se convirtió en colcha de retazos. Pero, bueno, lo valioso estaba por comenzar.
Llamado a los deportistas para la competencia de apertura. La prueba era novedosa para los participantes. Explicaciones van, justificaciones llegan, arengas para reparar las reglas, defensa de lo expuesto. En fin, es la Gran Familia la que está reunida.
Deportes: Figuras geométricas, Lanzamiento de almohadillas y Tiro de Herraduras.
Pasaron las horas. Llegó la noche. La alegría se mantuvo intacta desde la llegada. Es la intención y el compromiso no puede violentarse. Luego, a compartir la cena de campeones. A pocos les importó el medallero general.
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