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No estamos en paro, estamos en cese de actividades. Eso quiere decir que dentro de la universidad se trabaja continuamente en los procesos que le corresponden para alcanzar el bienestar. / Foto: Especial para www.contraluzcucuta.co

TESTIMONIO. Del padre Capucho aprendí a defender la educación

VILLA DEL ROSARIO – Norte de Santander.- #UniPamplonaAlzaLaVoz, es la tendencia que los estudiantes orgullosos de la Universidad  de Pamplona han mantenido durante varias semanas, en respuesta a las paupérrimas rectorías y manejos administrativos que la tienen mal posicionada financieramente. Los alumnos están convencidos de tener la capacidad de cambiar la situación desde las líneas legales establecidas.

La gente del portón para afuera de la universidad, supone que “los gamines y vándalos” que se tomaron este territorio llevan días de rumbas extendidas, libertinaje con sexo, alcohol, drogas, mujeres y hombres desnudos corriendo por los espacios verdes y salones. Escuchar esos comentarios en las busetas destroza mi alma, ¡destrozada por los consecutivos intentos de homicidio a la educación colombiana!

Vamos a aclarar las versiones. En nuestra universidad no hay bandidos, esos están en las cárceles y calles de Cúcuta y el Área Metropolitana. Aquí, vivimos ciudadanos que vienen con la fiel convicción de cambiar el país, y a ofrecer lo mejor de sí mismos para que los demás jóvenes que tienen la idea de salir del colegio para ingresar a la educación superior, tengan esa oportunidad de manera digna y no miserable, o más miserable de lo que es hoy, “legalmente”.

Nunca había sentido a la universidad tan unida, o por lo menos en Villa del Rosario. La diversidad cultural que reside en este lugar, además de ser universal, constantemente amerita a formalizar entornos sociales de discusión pasiva, para conocerse unos con otros y respetarse en ese contexto.

Somos diferentes, pensamos distinto, con ideales políticos universales y, aun así, seguimos en pie de lucha por razones de interés nacional, calidad en la educación y trasparencia financiera. La honra de cualquier alma máter.

No estamos en paro, estamos en cese de actividades. Eso quiere decir que dentro de la universidad se trabaja continuamente en los procesos que le corresponden para alcanzar el bienestar. Se efectúan continuas reuniones, talleres, integraciones y actividades que complementan el análisis académico administrativo con la convivencia.

Así como los organismos de socorro deben organizar las provisiones que llegan después de una catástrofe, nos organizamos en todos los aspectos, desde logística, guardia, recolección de alimentos, elaboración de desayunos, almuerzos, comida, redes sociales, mesas de diálogos y otras etapas que conllevan un cese de actividades. 

La próxima vez que vaya en una buseta no quiero escuchar “esos chinos toches sí joden, no quieren estudiar, solo quieren mantenerse fumando”. ¡Señora!, estos chinos toches luchan por una educación pública y de calidad; además, luchan por la trasparencia financiera de una universidad que debe impactar en el área binacional.

Durante este proceso de lucha he tenido presente a Simón Bolívar, y no porque haya sido el gran comunicador de América Latina, sino por esta frase: “Maldito el soldado que apunta su arma contra su pueblo”. En mis momentos de reflexión me pregunté ¿Dejar una universidad completa con déficit financiero, mantener una calidad de docentes en ámbitos irregulares y tener programas académicos en estado de muerte (sin renovación de registros calificados), eso no es apuntar y disparar contra su pueblo? Pobre Libertador, debe estar revolcándose en la tumba, mientras nosotros moríamos en el silencio.

Solo hasta este momento entendí la magnitud de la actividad de una universidad, exigir mis derechos como estudiante y como parte de la sociedad. Luchar contra el hambre, sueño, frío, sed, malos olores y, sobre todo, contra el silencio de un rector que piensa una docena de veces antes de decir tres palabras.

Que esta lucha dé como resultado la garantía de una educación digna y pensada en la consolidación de la sociedad cada vez más ajena a la violencia. Que se deje de perseguir a los jóvenes para entregarles un fusil y que se persigan para entregarles un título. Necesitamos más títulos en cartones que nombres y fechas en lápidas. Solo por medio de la educación lo lograremos.

ISMAEL CAICEDO

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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