En 1956, mientras trabajaba en el arte que los padres le enseñaron sufrió un accidente. Eran polvoreros. Un día, explotó la fábrica y Juan de Dios Sequeda se quemó buena parte del cuerpo. “La explosión me amputó la mano derecha y parte de la mano izquierda; me quemó los ojos …
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