CÚCUTA.- En Norte de Santander el conflicto armado, protagonizado en los últimos años por paramiliatres y guerrilla, especialmente, ha dejado 135.000 víctimas. De esos hombres y mujeres, niños y adultos, que han sufrido los vejámenes de la violencia, 65.000 han buscado refugio en Cúcuta.
“Ser víctima del conflicto no es un placer”, dijo Wilfredo Cañizares, director de la Fundación Progresar, en el inicio de la segunda jornada de capacitación para 50 servidores públicos de 17 secretarías del gobierno municipal. El objetivo es abordar la implementación de la Ley 1448.
En la exposición de motivación a los participantes, el especialista en derechos humanos dijo que “la peor tragedia que le puede suceder a una persona es ser víctima del conflicto armado”. La Fundación ha recibido 1200 casos de denuncias por desaparición forzada en el departamento. “Tenemos que ser sensibles sobre los hechos de las víctimas”.
La administración municipal presentó al Concejo el presupuesto para la vigencia 2014 y del total de $ 658.000 millones, solo el 0,5 por ciento corresponderá para atender la situación de los afectados por las diversas formas de violencia.
Wilfredo Cañizares fustigó la suma asignada para solventarles las necesidades a quienes perdieron familiares y bienes materiales en medio del conflicto. “Esto no es un asunto de limosnas ni de migajas”, dijo al analizar la ínfima cantidad de recursos estipulados en el presupuesto.
El caso de las víctimas en Norte de Santander no es de ahora. Al repasar la historia de la violencia en el país se encuentran antecedentes de los hechos ocurridos en el departamento a lo largo de más de seis décadas de muertes, desplazamientos y persecuciones sin resolver.
Norte de Santander fu el segundo departamento con mayor número de muertes de la violencia bipartidista de las décadas del 40 y del 50. Cúcuta es una ciudad poblada por desplazados, migrantes forzados y migrantes económicos llegados del resto del departamento en procura de tranquilidad.
Muchos de los problemas de la ciudad tienen origen en la situación de las víctimas, porque tienen más riesgo de vincularse a la guerrilla, grupos paramilitares, bandas criminales y narcotráfico.
También, el futuro del país está ligado a la vida de esos hombres y mujeres desplazados por las balas. “Para encontrar la paz hay que solucionar el asunto de las víctimas”, reconoció Wilfredo Cañizares, y agregó que el problema de las víctimas es como un taxímetro, porque todos los días aparecen más afectados por el conflicto.
Reconoció que las cifras no se dan en la misma proporción que en el pasado, cuando el auge de las autodefensas, especialmente en El Catatumbo. Han bajado los índices de víctimas por asesinato, despojo de tierras, desplazamiento, acoso sexual y persecuciones racistas.
“Nunca vamos a saber cuántas personas fueron asesinadas por los paramiliatres y la guerrilla en Norte de Santander”, afirmó el director de Progresar y pidió a la sociedad abordar el asunto de las víctimas y apoyar el proceso de paz que se sigue en La Habana, porque “el día que se firme el tratado de paz va a parar el taxímetro de las víctimas”.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
Fotos: MARCO SÚA
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