CÚCUTA.- El sector agropecuario colombiano se ha distinguido por la desunión, la dispersión, la inconexión. Los subsectores, tradicionalmente, en forma independiente resuelven los problemas internos económicos, estructurales y sociales. En esto han influido siempre la política, las creencias, el tradicionalismo y el feudalismo.
Han existido marcadas diferencias socioeconómicas, en el empresariado rural. Esto trajo como consecuencia un medio propicio para el imperio de la anarquía, el caudillismo, el gamonalismo y la politiquería, originarias, a su vez, de carencias, abandono, desprotección y violencia. Origen de un desbarajuste general inusitado, que lo han conducido a situaciones calamitosas, obligando a los representantes a hacer causa común para conseguir soluciones, desatendidas por muchos años, durante sucesivos gobiernos.
Esta ha sido, realmente, la causa y el motivo de la protesta agraria nacional, expresada en una sucesión de hechos, que paralizaron al país. A manera de reflexión, evaluemos los resultados producidos por el paro agropecuario nacional:
1.- Movió al estamento gubernamental (Gobierno). Causó parálisis administrativa de todo orden. Hizo rectificar, conceptualmente, al presidente de la república Juan Manuel Santos sobre la realidad que se vivía. Generó, indirecta y coincidentemente, cambios sustanciales en la cúpula militar y en el gabinete ministerial.
2.- Alertó, como nunca antes, a la clase política, expresada por el Congreso, que ahora sí propone cambios legales sobre lo que debe ser el desarrollo socioeconómico rural y reformuló el proyecto de presupuesto para el 2014, con incremento en la inversión sectorial.
3.- Movilizó a otras expresiones sociales, que hicieron causa común con los agricultores: sindicatos, estudiantes, trasportadores, mineros, medios de comunicación, entre otros.
4.- Inquietó la atención de organismos de derechos humanos, nacionales e internacionales.
5.- Fortaleció al sector agropecuario, sensibilizó las carencias, motivo fundamental en la búsqueda de soluciones.
6.- Solidarizó a la comunidad y consiguió la comprensión en la responsabilidad de la producción de alimentos, para la seguridad alimentaria colombiana.
Algunas conclusiones del paro agrario, para ser revisadas y solucionadas por el gobierno, son:
1.- Revisión de la tasa de cambio.
2.- Regulación de los precios de los combustibles y de los insumos agropecuarios.
3.- Solución de los efectos negativos en los pactos internacionales de comercio.
4.- Inversión a corto plazo en obras de infraestructura necesitadas en el campo: vías, distritos de riego, adecuación de tierras.
5.- Financiación de proyectos productivos sustentables y sostenibles.
6.- Evaluación de la competencia y la eficiencia en las instituciones agropecuarias.
7.- Consideración del sector agropecuario como motor de la competitividad en la economía nacional.
Conclusión: Nunca se había sensibilizado tanto a la comunidad sobre lo que representa el sector rural agropecuario como en esta ocasión. Por esto, la dirigencia agraria nacional debe, sin pasiones ni tendencias extremas, saber encausar este momento y redireccionar el sector por medio de un liderazgo responsable.
CIRO A. RAMIREZ DAVILA
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