PAMPLONA – Norte de Santander.
La música alternativa en Pamplona es, definitivamente, una disonancia que armoniza. Este municipio nortesantandereano es conocido desde antaño como epicentro cultural, en donde la religión ha sido durante generaciones el eje moral y hasta político de la comunidad.
Es normal que la llegada de nuevas expresiones artísticas pueda parecer, a primera vista, una amenaza. Tal es el caso de la música alternativa — esa mezcla de sonidos que sirven como algarabía protestante ante los continuos quebrantamientos socioculturales que por lo general encuentran oposición en lo diverso, lo rebelde y lo incomprendido— al irrumpir en un entorno donde la fe dicta la pauta.
¿Por qué jóvenes que antes cantaban en el coro parroquial, ahora se visten de negro y tocan en garajes o en locaciones indebidas? ¿Desde cuándo el brillo cortopunzante de las guitarras eléctricas removió la timidez del tiple, el cuatro, la guacharaca y demás instrumentos autóctonos?
La respuesta no es simple, pero sí reveladora. La música alternativa no llega para destruir, sino para dialogar. A Pamplona llegó, en 1994, cuando Rafael Mendoza y Wilmer Ballesteros Jauregui fundaron Dasein, primera banda de Heavy Metal de la región influenciada por Iron Maiden, Judas Priest, Metallica, entre otras. Lo anterior fue una declaración de guerra para la carranga y la guabina, sonidos tradicionales que influyeron en el crecimiento antepasado del municipio.
La otra misa
Las bandas posteriores abrieron paso en medio de la rezandería típica y el sahumerio hostigante para generar una total revolución insurrecta. Sarcófago, Orus, Dasein, Se Buskan, Riller, Círculo Amarillo, Curse, La Vibra Reggae, impactaron en las fachadas litúrgicas pamplonesas con sonidos que contrariaban la propuesta popular. Trajeron Heavy Metal, Thrash Metal, Punk, Indie, Reggae y Ska al escaparate de ritmos que abarcan mensajes que van desde el respeto por la naturaleza y los animales, hasta letras que rinden tributo al paganismo, la hechicería, la lujuria y la mundanidad.
Es por esto que el patrimonio artístico musical independiente en Pamplona es envidiable. La aceptación juvenil fue tanta que, hoy, se han abierto espacios culturales donde antes solo había misas, procesiones y tranquilidad. Los festivales Pamplona Rock Festival y El Valle Orienta Music Festival; los talleres musicales Musart y Adagio, además de estudios caseros e improvisados, han dado nueva vida a plazas, parques y a jóvenes que han encontrado en los ritmos incomprendidos la vía de escape y de expresión de emociones, de dudas, de injusticias y de anhelos que, a veces, no encuentran eco en los sermones dominicales.
El latido de una nueva generación
La música contemporánea tiene una ventaja que la música popular rara vez puede ofrecer: conexión real. No apela solo al oído, sino a la vigencia, a la emoción transparente, a las preguntas sin respuesta. Cuando logra abrirse camino, no solo entretiene: transforma. Es ahí donde recae la autenticidad de esta rebelión rítmica patentada en Pamplona.
La música convencional se ha convertido en secuencia pegajosa, repetitiva y comercialmente efectiva. En cambio, la música alternativa y rebelde se posiciona en los márgenes: experimenta, cuestiona, incomoda o, simplemente, no encaja en los moldes de la industria. Y ahí radican tanto su fortaleza como su problema.
Dasein: La génesis del movimiento
La música alternativa en Pamplona nació durante los primeros días de 1994. La gestación atípica llegó por medio de una accidentada cesárea que distrajo con su contestatario llanto los dóciles vientos que transcurrían sobre el tapiz de una tarde sin ilusión.
En aquellas décadas que despuntaban el nuevo milenio, el municipio se hallaba ante la auténtica carencia de identidad preponderante. La normalidad había adormecido las esquinas, que no eran más que un perímetro marcado para que el aburrimiento se estableciera en medio de tanta quietud concurrida.
Todo, en general, era grisáceo y necrótico, sin el néctar vitalicio ni la polinización de las bendiciones sagradas ni los insectos coloridos. En este apocalíptico escenario de frívolos ambientes, pero fértiles tierras todo cambió.
La globalización extranjera remodeló, de un momento a otro, la gesticulación conservadora de oriundos y foráneos, e influenció la emergente visión de adolescentes inquietos ante la diversidad expresiva que había llegado desde lejanías inhóspitas a embellecer el frontispicio tradicional de la región.
En términos musicales, Dasein fue la primera propuesta musical alternativa con ínfulas roqueras. Fue la primera banda de Heavy Metal en la región. No existe documentación antepasada ni registro arqueológico antes de este proyecto. Fueron los antecesores únicos, la génesis bíblica del género, el prefijo, el ápice, la cúspide, el origen primario. Era, sencillamente, Dasein.
Fundada por Rafael Parada Mendoza y Wilmer Ballesteros Jauregui, esta agrupación solidificó las bases sobre las que se construyó el resto de historias de este colectivo musical independiente. Fue el eslabón esencial y el soslayo preferido del nicho juvenil del pueblo y de jóvenes que crecieron escuchando a las agrupaciones legendarias Iron Maiden, Judas Priest, Megadeth, Metallica, aunque bajo la inmejorable interpretación de los pamploneses ponderados miembros de Dasein.
De esta manera, se puede aseverar que las bandas independientes posteriores rindieron culto a estos ilustrísimos músicos que edificaron no solo un antecedente inquebrantable para consolidar proyectos musicales de esta naturaleza en la región, sino también sirvieron como influencia para las derivaciones rítmicas contrarias a las tradicionales.
Huella para la vida
Un disco bastó para perpetuar el legado. ‘En algún lugar del tiempo’, trabajo discográfico grabado 2, 3 y 4 de febrero del 2012, con lanzamiento el 2 de junio. “Fueron nueve canciones inéditas que promovieron para siempre la idiosincrasia metalera en el departamento. También, se acaparó la atención de gran parte de la comunidad juvenil del pueblo, agobiada de los ritmos autóctonos de siempre”, declaró ‘el profe Rafa’, fundador y músico. En la actualidad se dedica a viajar alrededor del mundo con el cantante de música popular Jessi Uribe.
Fue un año marcado por el éxito mediático. La impulsividad interpretativa y el aliciente enérgico de los integrantes de Dasein parecían una cabalgata de sensaciones distintas que removió la tranquilidad monótona de los escenarios nortesantandereanos. “La historia de Dasein no solo refleja la evolución musical de una banda, sino también el desarrollo de una identidad artística comprometida con la expresión profunda del ser, tal como su nombre lo sugiere”, aseveró ‘el profe’.
En 2012, mientras el mundo vivía expectante el apocalipsis profético de los mayas, Pamplona rendía apología a la herencia patrimonial y cultural de la primera banda cumbre de Heavy Metal. Dasein rompió las costuras, los modelos establecidos, la compostura cultural y la naturalidad monótona del municipio. El nacimiento de la agrupación rompió las incubadoras de las reglas impuestas con el poderoso destello amplificado hasta incidir en la idiosincrasia entera de toda cosmovisión inquieta de la muchedumbre juvenil pamplonesa.
Círculo Amarillo: Mirada a las estrellas
Cuando el Big Bang dispersó las moléculas cargadas de vida a través de las praderas vacías del cosmos, las partículas de materia vital sincronizaron la primera madrugada del tiempo con el primer bostezo de Dios, artesano de las camándulas planetarias que orbitan el devenir interminable de la existencia.
En este espectáculo de inmejorable creación suprema y durante la primera germinación vegetal, esporas luminiscentes cargadas de condimentación lisérgica sedaron todo a su paso hasta dejarlo tal como se conoce actualmente.
La frondosidad colorida se perpetuó sobre las montañas tibias por el encanto ultravioleta y la vida misma, intacta por ser una novedad reciente, se proyectó como un biodiverso ecosistema de múltiples posibilidades bajo el inmaculado astro rey, bajo el único sol de los cielos, o bajo el mismísimo y grandilocuente círculo amarillo.
Desde entonces, los planetas danzan alrededor del sol rindiendo tributo a su función y el brillo eterno de sus vísceras no solo inspira a los dioses en la creación de otros mundos, también influye en la cosmovisión lúcida de los fundadores de Circulo Amarillo, agrupación de Pamplona (Norte de Santander), que desde el 2014 ha generado una propuesta en la que el rock experimental y el indie ornamentado con vestigios de psicodelia desmedida resultan ser la dosificación psicotrópica ideal para sobrellevar el calvario de las normalidades diarias.
Círculo Amarillo es un experimento musical digno de una escenografía alquimista. En principio estuvieron influenciados por las bandas legendarias Pink Floyd y Tame Impala, pero, su inquieta iniciativa hacia inexploradas sonoridades, gestó una identidad inquebrantable al momento de definirlos.
Esta banda de tintes ancestrales fue fundada por Julián Barrera, vocalista, guitarrista y bajista; Jerson Lizcano, en los sintetizadores; Carlos Augusto Lizcano Prieto, en la guitarra y la voz, y Santiago Tavera, en la batería.
Viaje sonoro al centro de la mente
“Círculo Amarillo es un psicoactivo resonante que fácilmente podría ser un acompañamiento terapéutico contra el interminable recorrido de las monotonías diarias, un aliciente rítmico atávico en cuyo sonido artesanal se describen los primeros pasos para un viaje sideral hacia constelaciones inhóspitas”, afirmó Carlos Lizcano.
Las letras de la banda son exploración constante hacia lejanías que se descubren con el paso de muchas búsquedas, en temas que se centran en la relación introspectiva del ser con su entorno inmediato, sobre la vida como acontecimiento vigente y la naturaleza como sustento inquebrantable, también sobre la gratitud y, por supuesto, sobre el amor.
No es casualidad que las plantas medicinales de origen ancestral encuentren su fotosíntesis bajo el círculo amarillo (sol), y tampoco es casualidad que bajo ese mismo poderoso astro luminoso de brillos despavoridos se hubieran creado tres álbumes igual de curativos. Música para los árboles (2016) Dimensión de las almas (2019) y Animal artificial, que sigue en proceso, pero que ha tenido sencillos publicados. Este patrimonio artístico inédito los ha llevado a muchas tarimas que han servido de nave extraterrestre para viajes estelares sin retorno.
Entre las presentaciones memorables están las del festival de los planetas, en Bucaramanga, Pamplona Rock Festival y Málaga Rock Fest. Eventos aclamados en los que se exalta la esencia auténtica e imborrable de la música alternativa respecto a la incidencia en el paisaje social de este rincón de patria.
Círculo Amarillo está en el estudio de audio Casa Resonante, en Bucaramanga, donde lleva a cabo trabajos de producción, grabación y masterización. El estudio ha sido el laboratorio esencial para dar a luz a experimentos de esta índole y ha permitido patentar secuencias musicales que sirven como banda sonora para una travesía fractal en medio de desiertos de sinestesia y percepción desmedida.
Círculo Amarillo es una experiencia de plena prestidigitación sensorial, brebaje auditivo que libera los anclajes a este mundo terrenal, medicamento alucinógeno que, por medio de acordes prolijos, estilos marcados y puesta en escena, promueve la excitación plena de los sentidos.
Círculo Amarillo es un masaje erótico a la glándula pineal, pócima endocrina que promueve la renovación de malestares terrenales, suspiro armónico que converge con la satisfacción plena del cuerpo y el espíritu en el difícil paso por el mundo.
JESÚS ENRIQUE MANTILLA
Comunicador Social en formación
Contraluz.CO Sólo Periodismo


