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Propuesta de separar Atalaya de Cúcuta es oportunista y perjudicial

CÚCUTA.- Proponer desmembrar una ciudad como Cúcuta, nuestra capital departamental, quitándole un sector como la ciudadela Juan Atalaya, que forma parte integral con los barrios y comunas,  es una propuesta oportunista de un parlamentario como Alejandro Carlos Chacón que no ha hecho bien la tarea de gestionar para la región que lo eligió, recursos y leyes que le ayuden a salir de la crisis que tiene. Lo único que hemos sabido de su ineficiente trabajo parlamentario es la nefasta participación en la frustrada reforma a la justicia, que afortunadamente el presidente Juan Manuel Santos retiró del Congreso por los vicios y micos que contenía y que solo favorecían intereses particulares y no a los ciudadanos.

Norte de Santander, en general, y Cúcuta, en particular, pasan por una situación de crisis económica y social, como consecuencia de los problemas de la economía venezolana y la eterna dependencia del comercio con ese país. Lo que tenemos que hacer es buscar alternativas y mercados nuevos para vender nuestros productos, posibilitar la inversión nacional y extranjera en nuestra tierra para generar proyectos y empleo, hacer un trabajo en toda la red de carreteras, que articulen el desarrollo de los municipios dentro de la economía departamental, que nos lleve a los puertos colombianos en el Atlántico, desarrollar regiones como El Catatumbo (de gran riqueza), terminar cuanto antes la carretera de La Soberanía para comunicar a Arauca con Pamplona y una mayor participación en el mercado nacional del interior, competitivamente con otras regiones.

Sabemos del buen trabajo que otros parlamentarios han hecho para gestionar salidas a los problemas. Seguramente, no se les han dado las condiciones para que las soluciones lleguen, lo cual debe llevarlos a revisar las estrategias que han utilizado o a revisar si las propuestas son las más convenientes. Nos parece que Cúcuta, considerada la sexta ciudad colombiana (por habitantes), debe seguir en el objetivo que se trazaron alcaldes como Manuel Guillermo Mora, Ramiro Suárez y ahora Donamaris Ramírez,  de crecerla y hacerla una gran ciudad, atractiva para la inversión, competitiva, educada, con buen cubrimiento en servicios públicos, con nuevos emprendimientos y canalizar los esfuerzos a un crecimiento sostenido, si se complementa esa tarea con acciones en la comunicación por buena carretera con la Ruta del Sol y con el interior del país, que es lo que ha faltado.

Norte de Santander ha fallado, precisamente, por no involucrar más a sus regiones en el desarrollo. Ha fallado en que los gobernantes no han tenido la independencia que se requiere para gobernar por depender de la política y estar atados a vicios como el clientelismo. Ha fallado por no dejar que la participación ciudadana sea mayor en las decisiones. Ha fallado porque le ha cerrado el paso a la innovación en la política y en el gobierno. Ha fallado porque a nuestra representación parlamentaria en el Congreso le falta trabajar más en equipo y en favor de los intereses del departamento y de esta frontera, conveniencia nacional. Ha fallado porque en algunas administraciones los programas no han sido bien diseñados, ni estructurados en el buen objetivo originalmente trazado y propuesto, como fueron las alcaldías citadas. Ha fallado porque sus buenos recursos humanos, sus potencialidades no han sido bien dirigidos en el desarrollo de sus habilidades. Ha fallado porque su universidad no ha tenido el verdadero apoyo para formar profesionales de mayor calidad. Hemos fallado porque nos ha faltado mayor compromiso con nuestra tierra. Los ciudadanos hemos fallado porque seguimos siendo apáticos con la responsabilidad que tenemos de elegir mejor a nuestros gobernantes y de votar mejor por los cambios que necesitamos para avanzar como sociedad.

Por ello, lo que necesitamos es cohesionar, unir esfuerzos, convocar a los ciudadanos y darles herramientas para que desarrollen capacidades y habilidades, mejorar la democracia y la participación ciudadana, buscar que nuestra prensa mejore el trabajo de información objetiva y libre, independiente, sin mordaza y como verdadero cuarto poder que representa la opinión de los ciudadanos y que se les informe bien, empoderar regiones como El Catatumbo, Ocaña y buscar un desarrollo económico y social armonioso que nos haga avanzar como una sociedad mejor.

Por todas estas razones y muchas más, es que no debemos apoyar este tipo de propuestas, que denota oportunismo y viveza, causa perjuicios a nuestra capital y, seguramente, encierra objetivos no claros de este personaje poco visionario y que desconoce flagrantemente que las ciudades van en camino a grandes megalópolis como lo será Cúcuta en unas décadas cuando se una con San Antonio, Ureña y toda la zona Metropolitana sea una gran región en donde los habitantes gocen de mejor nivel de vida, objetivo que debemos trabajar.

SEGUNDO ANTONIO GONZÁLEZ

Vía Facebook

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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