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. “Solo querían saber quiénes éramos. Estamos en perfecto estado de salud. Queremos regresar a casa”. / Foto Especial para www.contraluzcucuta.co

PERIODISTAS LIBERADOS. ‘Solo vinimos a Colombia a efectuar un trabajo’

 

CÚCUTA.- Hasta antes del 17 de junio, en Renkum (Holanda) no sabían de la existencia de Filogringo (Tibú). Hoy, en ese municipio de los Países Bajos, seguro, hablan con extrañeza del corregimiento nortesantandereano, porque ahí pasó los últimos ocho días el periodista Derk Bolt, de 64 años, oriundo de esa localidad neerlandesa.

El afamado periodista de la televisión fue secuestrado por la guerrilla colombiana, junto al  camarógrafo Eugenio Follender, de 58 años. Los extranjeros hacen parte del equipo de la televisión holandesa y llegaron a El Tarra en cumplimiento del trabajo y como enviados especiales del programa ‘Los desaparecidos’ (Spoorloos), que tiene 27 años de historia.

Ocho días después, Bolt y Follender recobraron la libertad en alguna zona de El Catatumbo y sin cumplir el objetivo del viaje. El incidente les impidió, por ahora, buscar a la mamá de una niña adoptada por holandeses. En declaraciones ofrecidas a los colegas cucuteños aseguraron que van a casa y regresarán para terminar el trabajo de unir a madre e hija.

El anuncio de la liberación de los periodistas causó revuelo periodístico, el 23 de junio, en la capital de Norte de Santander. Un mensaje en la cuenta @ELN_RANPAL despertó el interés de los comunicadores locales, que por medios digitales y físicos buscaron la comprobación de la noticia. La tarde pasó en calma. A las 11:00 de la noche de ese viernes, se consumó el hecho y se conocieron las primeras fotos trasmitidas por la Defensoría del Pueblo.

Sábado en la mañana. Doce horas después de volver a la libertad, Bolt y Follender comparecieron ante representantes de los medios locales y de algunos venidos del exterior. La expectativa no se centraba en saber cómo estaban físicamente, porque las gráficas tomadas en la oscuridad y en compañía de guerrilleros, los mostraban tranquilos, sino en conocer qué decía el mensaje enviado al Gobierno.

Mientras los periodistas se apiñaban y disputaban el mejor lugar para tomar fotos, grabar con los teléfonos celulares y hacer la mejor nota con las cámaras profesionales, ‘José’ (*) se recostó a un carro estacionado frente a una de las entradas del lujoso hotel cucuteño donde reposaron los holandeses. No se preocupó por acercarse, ni por registrar ese momento que le pareció normal.

Además, no tenía ningún encargo de hacer tomas o grabaciones, porque es un ciudadano corriente. Aunque otros que pasaron por el lugar se dejaron tentar por la curiosidad y jugaron a ser reporteros por unos minutos y apuntaron el móvil hacia donde un hombre alto, rubio, de ojos claros hablaba en un español a veces inentendible. El compañero, un poco más bajo de estatura, solo miraba como queriendo entender que el oficio se practica igual en cualquier lugar del mundo. Siempre con afán.

 

‘José’ no quería aparecer como periodista, pero tenía preguntas para Bolt y Follender. Estuvo atento a los visores de las cámaras, y escéptico  escuchaba las declaraciones de los recién liberados. Alcanzó a describirlos más como arqueólogos al servicio de mineras multinacionales, que como trabajadores de la televisión.

A pesar de la baja estatura, los ojos azules y la barba entrecana y medio descuidada le daban aspecto europeo. Podría decirse que aguardaba el instante ideal para saludar a ‘los paisanos’. Y soltó la primera inquietud.

  • ¿Por qué no les preguntan dónde llevan las muestras del suelo, que recogieron en Filogringo?

 

Los periodistas interrogaron a los colegas sobre cómo llegaron a El Tarra, donde fueron interceptados por la guerrilla. La respuesta se dio con detalles desde el ingreso por Villa del Rosario y el recorrido que hicieron en tierras catatumberas. Los nombres de pueblos y caseríos quedaron claros.

Esa muestra de conocimiento geográfico despertó inquietud en ‘José’ y de nuevo mostró incredulidad acerca del verdadero interés de Bolt y Follender por encontrar a la madre de la niña que entregó en adopción hace un par de décadas.

  • Eso de venir desde tan lejos para encontrar a una mujer, es mentira. Filogringo es rico en todo, hay hasta oro. Esa información que llevan ya está vendida.

 

Desde el tumulto se escuchaban más preguntas atropelladas, más inquietudes y más ansiedad. Y en respuesta, el relato de las caminatas, las dificultades para dormir y las incomodidades que ofrece la temperatura selvática.

Los holandeses ingresaron al país y no tuvieron la precaución de avisarles a las autoridades civiles y policiales acerca de la misión. Al regreso a la ciudad Bolt reconoció que los días vividos en la manigua “parecía una película y teníamos miedo por nuestras vidas”. El mayor temor estaba representado por las operaciones permanentes del Ejército que ponían nerviosos a los guerrilleros.

Y llegó el momento que tanto aguardaban los cucuteños, conocer el texto del mensaje. “Una vez nos dijeron que nos iban a liberar, nos pidieron entregar un mensaje al Gobierno, pidiendo inversión y demás”. Eso fue todo. La disculpa de los holandeses es que no entienden el conflicto en el que está enfrascado el país desde el siglo XX, y la excusa es que “solo vinimos a Colombia a efectuar un trabajo”.

‘José’ se mantuvo atento a las palabras y las explicaciones de los europeos. En un recorrido mental rápido recordó que hace un par de años vinieron otros periodistas con idéntica intención.

  • Hace unos tres años vinieron otros con el mismo cuento. Y también los secuestraron.

 

Bolt y Follender dieron cuenta de que recibieron buen trato, no sintieron amenazas contra la vida. “Solo querían saber quiénes éramos”. Al volver a la ciudad lo primero que hicieron fue llamar a los familiares en Holanda para tranquilizarlos y darles el parte positivo. “Estamos en perfecto estado de salud. Queremos regresar a casa”.

La voz de ‘José’ tiene tono sarcástico. Y saca cuentas sobre los gastos ocasionados por el periodista y el camarógrafo neerlandeses.

  • Esto le cuesta al Gobierno entre $ 500 millones y $ 1000 millones. Todo tiene que pagarlo el Gobierno, porque están en el país. Los que ganaron fueron los dueños del hotel.

 

La rueda de prensa terminó. Periodistas y camarógrafos abandonaron el lugar. Bolt y Follender dieron media vuelta y entraron. Más tarde tomarían el avión que los llevaría a Bogotá y de ahí a Ámsterdam. Quizás Bolt vaya hasta Renkum y narre las peripecias vividas, durante los últimos ocho días, en Filogringo.

‘José’ también se retiró del lugar y se perdió en la ‘selva de cemento cucuteña’. Tal vez se fue con la satisfacción de haber liberado esos pensamientos que lo acompañaron en este encuentro con la historia reciente local.

(*) Nombre irreal de un curioso en la rueda de prensa

RAFAEL ANTONIO PABÓN

rafaelpabon58@hotmail.com

Foto: Especial para www.contraluzcucuta.co

 

 

 

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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