En el barrio Sevilla, el 15 de abril de 1956, nació Pedro Infante, a los 7 años se fue a vivir a Los Patios. Allí, pasó medio siglo y por problemas de diversa índole debió mudarse para Guaimaral (Cúcuta).
Se levanta a las 5:00 de la mañana y lo primero que hace son sus oraciones. No puede salir de casa sin haber leído el periódico y escuchar radio. Va a misa y después se desplaza hacia el trabajo.
La adolescencia fue desordenada. Hoy está arrepentido de haber caído en ese mundo que no quiere recordar. Tampoco quiere que nadie caiga. Como apoyo para salir de ese tormentoso pasado tuvo a su esposa.
El hermano mayor siempre se preocupó porque Pedro estudiara. Pasó por el colegio y se graduó como bachiller. Quiso estudiar Derecho, pero la situación económica no se lo permitió. Ingresó a la universidad para prepararse como administrador de empresas aunque no le gustaba la matemática. No terminó la carrera.
El gusto por los medios de comunicación lo llevaron a la radio y considera que ha tenido éxito en el periodismo. Aunque no ha pasado por la academia se desenvuelve bien en la radio. Ha trabajado en muchas emisoras de la ciudad y uno de sus profesores es Luis Eduardo Mantilla.
“No tengo plata, pero he ganado muchas cosas para mi vida”, dijo Pedro Infante. No canta como el tocayo mexicano, pero habla como pocos. Mide las palabras y busca sinónimos para demostrar la cultura ganada con la lectura de libros. Lo apasionan las crónicas de Gabriel García Márquez, escritor con el que se identifica por el estilo literario.
Trabajó en la Voz del Norte y Radio Punto. Por casualidad llegó a Apuestas Cúcuta 75. Un día, en el parque Santander, la suerte estuvo de su lado. Le dieron la ‘chance’ de animar una actividad de la empresa y se quedó.
Al dueño de la agencia le gustó lo que hizo y lo dejó al frente de esa responsabilidad de ir por las calles cucuteñas en busca de clientes para las rifas.
“Mi esposa es el motor de mi vida”. Con voz entrecortada recordó a la madre de sus cinco hijos y confiesa sentirse arrepentido por el tiempo que la dejó sola. Ahora, comparte más tiempo con la familia y hasta se considera buen abuelo.
Es hincha del Cúcuta Deportivo. En materia de deportes, “primero el Cúcuta, segundo el Cúcuta y tercero el Cúcuta. Pero no soy alcahueta. Me duele lo que le pase al equipo”.
Se siente feliz con lo que hace y con lo que tiene. Vive agradecido con Dios por todo lo que le ha dado.
ANGIE YESENIA NIÑO
Estudiante de Comunicación Social
Universidad de Pamplona
Campus de Villa del Rosario
Contraluz.CO Sólo Periodismo