1.- El desenvolvimiento de la realidad fronteriza, que hace varios años no ha tenido el acople, la atención, ni los acercamientos y los entendimientos necesarios para promover y formalizar los deseos de progreso y desarrollo que tanto requieren quienes con objetividad y detenimiento observan y valoran lo que hay y lo que acontece, tendrán que agregar nuevas dificultades que afectarán y, en grado sumo y con muchas implicaciones, los deseos de trasformar y hacer de las relaciones binacionales entre Colombia y Venezuela la oportunidad para que de manera auténtica y progresista los anhelados beneficios conjuntos y el esperanzador propósito de integración productiva pudiera lograrse, superando y venciendo la inoperante actitud de no hacer esfuerzo alguno constante, ni de dar pasos firmes y alentadores que conduzcan a la acción compartida y al aprovechamiento de factores que no se utilizan, ni proyectan, porque entre los dos países ha hecho falta coordinar y lograr lo que bien anotaba el libertador Simón Bolívar – desde la Independencia – al advertir, señalar y enjuiciar que “el no habernos compuesto con Santander – para el caso Colombia- nos ha perjudicado a todos”.
Por eso, quienes defendemos la conveniencia de la unión y de la labor compartida dentro de parámetros y derroteros de libertad y juiciosas aplicaciones democráticas que propugnen por el avance y el desarrollo colectivos vamos a experimentar serios y graves contratiempos, si los afanes y los actos enunciativos y preparatorios que llegan a insinuar hasta el guerrerismo y el paso hacia la lucha armada, tal como se ha hecho público, en avances noticiosos y desde diferentes fuentes, no se logra detener y hay desbordamiento de actos y actitudes desafortunadas.
2.- Eso de escuchar que los puentes sobre el río Magdalena pueden ser atacados y eliminados para dividir a Colombia y propiciar ventajas comparativas para los ataques aéreos y terrestres es una demostración atrevida e insólita. Y que los prospectos guerreristas sean manifiestos, sin que se tengan en cuenta el progreso y el desarrollo de cada país y sin analizar las insinuaciones y las propuestas formuladas para contrarrestar los índices de desempleo y el abandono al aprovechamiento de recursos y posibilidades que nos son propias, incuestionablemente, también va a generar, que la población, sin discriminación partidarista o de grupo y que por el momento, tan solo es contemplativa, irrumpirá para contrarrestar el desvarío que de por sí propicia daños y afecciones de alto contenido en lo social, económico y político, como lo contemplan balances y exámenes financieros, índices de desempleo y tensión socioeconómica.
Y, ese calvario que experimentaremos, si no se valida y triunfa el enfoque hacia la labor asociada y edificante, puede dar al traste con muchas motivaciones de gran significado y alcance, que costarán años de angustia y aguante.
3.- Por eso, y sin entremeternos en lo que exponga o defienda A, B o C, lo que viene ahora es un juicioso y comprometedor enfoque y análisis abierto y público de lo que acontezca y que va a sacar a la luz todo aquello que se mantiene en reserva y hasta ahora solo para fracciones minoritarias, cuando la inmensa mayoría lo que ansia es paz, progreso, integración y un mejor y mayor compromiso de desarrollo hacia el futuro.
Y, sin miedo, ni temores de ninguna especie o valoración, hay que aceptar y reconocer que si se agrava la suerte de la colombo-venezolaneidad los perjuicios serán para todos y muy grandes .Por eso y porque no caben salidas en falso, lo básico y ejemplar es acudir a la verdad y que el pueblo, que experimenta afanes múltiples, reaccione inteligentemente y obre acorde con quienes expongan y ubiquen en el terreno de la realidad los mejores soportes y la línea de conducta que debe imponerse.
La frontera común entre las dos naciones, está preocupada, porque sabe y reconoce que con sus límites, muchas veces se abusa y no se tienen en cuenta su vigor e importancia. De ahí que lo que pasa puede despertar nuevas y mayores preocupaciones.
Ante lo expuesto, quiera Dios que quienes tienen en sus manos y dirección el comando de los empeños y las acciones nacionales y bilaterales, obren con dignidad, juicio y serenidad, y asuman con entereza, rectitud y encomio lo que urge y requieren las dos naciones, que son hermanas y que con unión y labor compartida, pueden ser ejemplo ante América y el mundo. Por eso, todos, los que ansiamos un mejor futuro debemos estar atentos.
JOSÉ NEIRA REY
Contraluz.CO Sólo Periodismo