1.-Han trascurrido 15 días del nuevo año y pulsando y midiendo acciones, pronunciamientos y comportamientos individuales y colectivos de agentes públicos o privados, en titulares y comentarios de periódicos, revistas y diversos medios informativos de contacto abierto, fácil es constatar y deducir que en lo estrictamente regional y fronterizo, no obstante los diversos pareceres expuestos desde 1821 y la realidad existente, lamentablemente, no se capta, ni visualiza clara y nítidamente el irrumpir acompasado y solidario de una gestión renovadora l y trascendente, que inicie y auténticamente precise, promueva y estimule ese giro o cambio hacia la unión vivificante y de verdadera trasformación y desarrollo de esta área de proyección binacional e internacional, que tuvo a la Villa del Rosario como capital y centro de la integración en América. Y cuyo mensaje sigue vigente.
Lo casi insólito e increíble es que pese a esfuerzos de diversa composición y perspectiva, que muchas veces se han sugerido, insinuado y propuesto, más la latencia y palpitación de situaciones que ameritan una consideración más consecuente, dada la importancia y la magnitud de los hechos que se pueden producir, en pro o en contra si se logran estructurar planes, programas y proyectos mediante acciones y esfuerzos revitalizantes o se sigue en la actitud pasiva o indiferente, demuestra inequívocamente que faltan un despertar y un compromiso individual y colectivo que cobijen a la comunidad interfronteriza a uno y otro lado de los limites, porque sin la interacción de las dos partes, que definen y caracterizan a una frontera, no podrán existir el progreso y el aprovechamiento mutuo de las ventajas comparativas que se han canalizado.
2.- Es incuestionable y sin dudas, que la situación regional y fronteriza existente amerita y requiere de un dimensionamiento y reenfoque que incentive, estimule y propicie una renovación directiva, que implique la aproximación y la coparticipación de sectores y actividades, porque falta más presencia, participación, cohesión y direccionamiento del desenvolvimiento, y con más identidad, solidaridad, visión de perspectivas y espíritu de pertenencia.
3.- Ese giro o movida, hacia un conocimiento, comprensión y labor mancomunada, es también para todos los partidos, grupos o gestores políticos, porque por encima de lo ideológico partidarista o de sectorización grupista hay que intentar y lograr un movimiento binacional fronterizo que proyecte, fortalezca y dinamice las nociones de fraternidad, interdependencia y canalización de recursos humanos y naturales, que necesitan una mejor y mayor aplicación, dentro de revitalizadoras políticas de Estado de Colombia y Venezuela, que establezcan, además, incentivos, estímulos, mecanismos , procedimientos y reglamentaciones que determinen los derechos de uso y aplicación, con las consecuentes y ejemplarizantes descentralizaciones administrativas y operativas y de representatividad, que son indispensables e inaplazables, para dar vida y vigencia a este nudo articular colombo-venezolano de modernización, competitividad, innovación y generación de empleos, que bien puede ser una referencia mundial. ¿Por qué y para qué, seguir esperando?
JOSÉ NEIRA REY
Contraluz.CO Sólo Periodismo