1.- La gran mayoría de colombianos, que vivamente ansiamos un sincero y progresista proceso de trasformación y cambio que penetre en todas las capas sociales y se proyecte en lo económico y político de manera franca y efectiva, permanecemos atentos a los desenvolvimientos que plantea lo suscrito en La Habana, entre los representantes del Gobierno, que orientan los destinos de Colombia, y los dirigentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), que aceptan replantear sus derroteros y consignas en procura del mejoramiento integral y colectivo en la nación.
Ante ese hecho, de especiales y comprometedoras connotaciones, porque se convoca a la conciencia ciudadana para que acepte o rechace lo que ha trascendido y así se defina lo que corresponde cumplir, es conveniente destacar que los partidos políticos, de manera clara y rotunda, no han advertido la conducta y los procedimientos que emplearán para recibir o no dar cabida a los nuevos protagonistas en las instancias y gestiones que quieren cumplir, como igualmente los miembros de las Farc aún no han precisado y hecho pública la plataforma de acciones y propósitos que enmarcarán sus postulados, así como las precisiones y los alcances sobre cada región o temática específica que anhelan y esperan ejecutar.
2.- Lo anterior, es básico, porque si Colombia y su gente quieren una trasformación, es inaplazable y fundamental que se haga y promueva una ilustración informativa para conocer y deducir no solo los pasos que se deben dar, sino las variables que darán aliento y consistencia a lo que se insinúa y quiere lograrse. Y para que aparezcan en los auditorios públicos y privados los exámenes y los análisis sobre las propuestas y los nombres que darán presencia y vivencia a planes, prospectos y `proyectos que se someterán al enfoque y evaluación de los colombianos y en cada localidad, vereda, municipio, provincia, región o departamento y sus implicaciones, costos y sistemas de financiación y control.
3.- Es conveniente lo señalado, porque si hay algo que merezca una atención de primer orden, es lo referente a las pautas y los requisitos de adjudicación, seguimiento y control de obras y contratos, así como en lo pertinente al cubrimiento y atención de áreas, zonas y servicios que corresponden a las regiones marginales y abandonadas de Colombia-como son las fronteras- e incluido, lo alusivo y referente a la descentralización administrativa y al grado de presencia y participación que deben tener los pobladores de estas fajas territoriales en la solución y el desarrollo de los problemas y las necesidades apremiantes y esenciales.
Por todo esto y porque todo lo que hace parte de este engranaje político, económico y social, requiere – y de manera exigente – prontas, amplias, plenas y demostrables claridades, es de esperar, que todos a una y por el bien y progreso podamos enterarnos y así deducir el ¿hacia dónde vamos? Y las tareas prioritarias y conducentes para el desarrollo nacional, ante las miradas del panorama internacional, que nos observan, analizan y califican.
JOSÉ NEIRA REY
Foto: internacional.elpais.com
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