1.- Es tan grave, seria y delicada la situación que experimenta la frontera colombo-venezolana, y en especial la que tiene por punto de referencia a Cúcuta, en la zona central, que hasta los cambistas se han visto obligados a limitar actividades, porque las operaciones mantienen en constante alerta a todos, dado que el cambio, en relación con el bolívar y comparándolo con el dólar, el peso colombiano o cualquier otra moneda, arroja estimativos increíbles. Y esto que es la base y fundamento del intercambio, puede llegar a extremos, con múltiples implicaciones, porque si la moneda – en este caso el bolívar – no tiene o registra un valor compensatorio y representado por una autoridad monetaria que lo respalde nacional e internacionalmente, el problema asume características de gran complejidad, porque conllevaría –entre otras – restricciones en los giros, pagos y movimientos de importación y exportación. Y eso paralizaría las actividades que tienen descompuesta a Venezuela y haciéndola pasar por uno de los momentos más difíciles y complejos de su historia.
Y, todo esto, por la naturaleza fronteriza y el papel que desempeña en los factores de interrelación e intercambio con Venezuela, hacen que Cúcuta reciba de manera directa el impacto y las repercusiones de toda gama de sucesos que genera y proyecta uno de los varios problemas que experimenta y proyecta la relación colombo-venezolana, que ha llegado hasta el extremo de captar a los presidentes de Venezuela y Colombia en actitudes y suspenso que preocupan y no dejan ver luces o gestiones que puedan superar y poner en perspectivas de posibilidad, argumentaciones y propuestas que permitan llegar a acuerdos y entendimientos que vayan al meollo de los problemas y le otorguen a las dos naciones, unos auténticos vasos comunicantes de cooperación y avance, hacia derroteros de progreso.
2.- Y esa pasividad, indiferencia o apatía que se nota en los más altos niveles, en gran medida son los causantes para que los diálogos entre la gente de la frontera no se sucedan, ni se insinúen siquiera, porque el silencio oficial y la falta de acciones por parte de ministros y directores complementarios de sectores oficiales o de gerentes, directores y jefes de gremios y asociaciones profesionales o laborales mantengan el silencio cómplice y mayor distanciamiento, en el estudio y solución de la temática fronteriza.
3.- Nos duele anotar lo anterior, pero como la verdad no hay que esconderla, ni diluirla con aparentes prudencias, es importante destacar, que quizás le ha faltado a la gente de frontera el asumir posturas convincentes, claras y determinantes, porque hasta el momento y distinto a argumentaciones y noticias llamativas, lo cierto es, que han hecho falta un manifiesto y una postura clara y convincente, para que las fronteras sean atendidas y los hechos y las circunstancias que frenan y limitan a Cúcuta, puedan tener la consideración y la atención que solicitan. Y, más, cuando han transcurrido dos años y tres meses, con un cierre de fronteras, sin la terminación del puente de Tienditas y ahora agobiados, por los cambios y limitantes monetarios. Y, seguir sin una actuación de los poderes centrales es esperar la caída en el abismo, el aumento del desempleo, la inseguridad y extraviar nuestro futuro, cuando lo que requerimos son incentivos, estímulos, mecanismos y orientaciones compartidas hacia prospectos de desarrollo y con visión constructiva y progresista.
JOSE NEIRA REY
Contraluz.CO Sólo Periodismo