1.- Dada la magnitud y las características de la situación que experimentan la frontera y, en especial, Cúcuta en virtud de los índices de desempleo, inseguridad y carencia de medidas que permitan incentivar el desarrollo, porque faltan estímulos y mecanismos que permitan dar origen a un verdadero y auténtico proceso de cambio y trasformación, resulta increíble que la administración municipal convoque a la ciudadanía para el cumplimiento de unos encuentros públicos, mediante un desfile de grandes proporciones de personas y vehículos, con el fin de efectuar festejos feriales, olvidando que nos hallamos en fase crítica y que lo más conveniente, necesario y urgente es llamar a la unión ciudadana – con participación de los sectores privados y públicos – en procura de lograr que los gobiernos de Colombia y Venezuela, mediante ejemplar acercamiento y para obtener el anhelado entendimiento, se pongan de acuerdo sobre lo que requiere y le urge a la frontera, para dar inicio y proyección a las soluciones ya las perspectivas que están contenidas y que, desafortunadamente, vienen aplazándose, como lo confirman los casi tres años – que se cumplirán en agosto – con el cierre de la frontera y de la limitación en los tránsitos y los desenvolvimientos entre los dos países.
2.- No validar lo que acontece y darle más importancia a la irrupción por las calles centrales de la ciudad, de unos mensajes de alegría, con participación de estudiantes y bellas exponentes femeninas, es impactante, porque paralizan el tráfico y generan deseos hacia la búsqueda de ambiciones contenidas. Pero, cuando lo que hay y se agrava es la contención de actividades, el cierre de negocios y un alud de hechos de carácter monetario, financiero y productivo, que si no les ponemos coto y obramos pronto y unitariamente, los problemas se agigantarán, con enorme perjuicio para la ciudadanía y para la imagen y la calificación de Cúcuta como ciudad, área, zona y puerto de significativa importancia, para el proceso de integración y complementación de esfuerzos que pueden lograrse entre Colombia y Venezuela, dada la importancia de la ubicación geoestratégica y los aprovechamientos y las ventajas comparativas, que surgirían con un desarrollo innovador, que contemple las posibilidades por explorar en mercados, productos y complementaciones para lo nacional e internacional, mediante el impulso a la industrialización, el establecimiento de Parques Industriales, Tecnológicos, Zonas Francas Especializadas y la Zona Aduanera para Maquiladoras, tal como se presentó a la consideración de las cancillerías, en el 2015, pero que los gobiernos mantienen en un suspenso que debe definirse y no prolongarse.
3.- Si las fiestas convocadas hubieran sido para llenar parques o lugares públicos con el fin de pedirles a los dos gobiernos que comprendan lo que suceda en la frontera y para que obren con espíritu renovador y progresista, para que la vida en lo socioeconómico y político se clarifique, restablezca e inicie una nueva, la alegría habría sido no solo mayor, sino alentadora y emprendedora. Además, porque necesitamos unirnos y trabajar en equipo, si en verdad lo que buscamos y ansiamos es un proceso de cambio y trasformación, que llegue a todos y beneficie a los dos países hermanos. Y, no este suspenso lleno de tensiones y un discurrir negativo.
Por todo esto, es urgente que los sectores público y privado se unan y obren en consecuencia.
JOSÉ NEIRA REY
Contraluz.CO Sólo Periodismo