1.- El grado de despiste pragmático e ideológico entre la realidad, la consonancia política y los anhelos de la gran mayoría del pueblo colombiano y, obviamente de la población mundial, es verdaderamente impresionante y demostrativa, en grado tal que los dos grandes partidos que han existido desde los comienzos de nuestra vida institucional como nación hoy no convocan con el mismo ímpetu y arraigo al pueblo y a sus masas liberales o conservadoras – como, igualmente, ocurre en la mayoría de las naciones – porque han aflorado divisiones incuestionables y no existen liderazgos y premisas que fijaron y sustentaban idearios y presencias que determinaban, hasta el grado ocupacional y participativo de las contiendas y especialmente en los recuentos de votos, que identificaban, calificaban y titulaban a regiones, provincias, departamentos y localidades municipales o menores, porque la fuerza y el vigor del número de votantes y de activos miembros son ahora distintos y diferentes en su expresión y registro, al que parecía existir en y durante los acontecimientos al término de la Independencia y en los comienzos formativos e impulsores de las contiendas entre quienes seguían los derroteros del libertador Simón Bolívar y las pautas o trazos de Francisco de Paula Santander, para aludir tan solo a los más prominentes voceros y exponentes de esas huellas y vivencias que sintetizan en acciones, hechos y registros la más variada composición del proceso histórico que dio referencia y marco a lo que fue y ha sido la formación y la estructuración institucional y política de nuestra república.
2.- Un simple y rápido enfoque a lo que fue y hoy representa la Gran Colombia – para seguir el ejemplo- es demostrativo irrecusable de las diferencias, variaciones y posturas socio políticas y económicas que definen y precisan el entorno que hubo y el que ahora se desprende o insinúa, si se examina la situación dentro de una concepción de bloque o teniendo en cuenta que la idea y los propósitos de integración y de mutua cooperación que se plantearon en principio – si bien los pueblos las anhelan y siguen esperando – las manifestaciones socio políticas y los hechos económicos han tomado unas características y expectativas que polarizan ubicaciones y perspectivas, pero ante y por circunstancias y hechos de origen y centralización diferentes a las que existieron al comienzo de los siglos 18 y 19 y con una gran significación – en atención y expectativas- sobre lo que ahora representa, proyecta y dinamiza la globalización del pensar y el actuar como dan testimonio las grandes potencias, con grupos y subgrupos, ante los retos y los desafíos que han proclamado las naciones y bloques territoriales y políticos, que han surgido y obtenido : avances científicos y ciertos dominios potenciales y manejos, en cuanto al control de las armas nucleares y el desarrollo de tecnologías, que hoy preocupan a todo el planeta.
3.- Creer hoy, que lo importante es A, B o C programas sobre determinada área, zona o lugar, sin evaluar los cambios, implicaciones y las operaciones y presiones que visualizan las trasformaciones y las primacías que está adquiriendo, el agua, la producción alimenticia planetaria para el consumo humano, la conquista del espacio y la irrupción y el avance permanente de temores justificados sobre salud, educación, justicia, equidad y complementación general, que obligan a incuestionables giros de atención mundial, es constatar que estamos penetrando en otras vivencias y que el proceso trasformador obliga y predispone a nuevas actitudes y fijación de prioridades en el entorno planetario.
Por todo lo sintéticamente expuesto, es urgente y conveniente reconocer que se insinúa una postura más inteligente y visionaria de lo que hay y ocurre en el planeta. Y, antes de que sea demasiado tarde, porque las presiones son evidentes, en los cuatro puntos cardinales y la naturaleza pareciera estar dando avisos de manera reiterada, constante y creciente.
JOSÉ NEIRA REY
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