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Del paso por el quirófano para acompañar a sus colegas en las operaciones guarda muchas vivencias y no se atrevía, por dignidad, a revelar ninguna anécdota. / Fotos: Archivo contraluzcucuta

NECROLOGÍA. Rosendo Cáceres, Lección muda de caballerosidad y de respeto por los demás

CÚCUTA.

Se fue Rosendo Cáceres (13 de noviembre de 1930 – 16 de mayo de 2025). Perteneció a la promoción de 1948 del colegio Sagrado Corazón de Jesús. Seguidor incondicional del Cúcuta Deportivo. Nació en Chinácota y murió en Cúcuta.

Estudió medicina en la Universidad Nacional (Bogotá) y se hizo anestesiólogo al lado de Carlos Celis Carrillo. Por su memoria, que conservaba a pesar del desgaste natural luego de tenerla a pleno funcionamiento durante los últimos 93 años, discurrían imágenes cargadas de emoción y nostalgia. Corrían frescos esos momentos disfrutados en la lejana lozanía de la juventud y aparecían imperecederos los lapsos de tiempo compartidos con amigos y conocidos.

Las palabras, parecía, no salían con fluidez para no atropellar el pasado que se mantenía plácido en la mente. Surgían de una en una, como en caravana léxica, con el único fin de deleitarse con el detalle, con la minucia, con la serenidad propia de un experto de la vida.

Más que una sonrisa dejaba ver ese rictus característico de quien quiere transmitir el estado de ánimo que se debate entre la felicidad por el recuerdo y la tristeza por el presente. La mirada estaba ahí, clavada en el punto más cercano. El cuerpo, endeble y agotado, se trasladaba lento, ‘como perdonando el tiempo’. Quizás, las horas de tener afán se habían consumido hace muchos minutos. Sin que el cansancio sea una queja, no vivía al ritmo de las manecillas del reloj, sino al compás de los pensamientos.

Hacía un par de décadas que no iba al hospital a ejercer la profesión. En 1954, llegó como médico interno y en 1989, colgó la bata blanca. Habían pasado 35 años. En cambio, no alcanzó a trabajar en el moderno Erasmo Meoz. La Clínica Norte fue el último refugio médico para atender y entender a los pacientes, como aprendió en el hospital San Juan de Dios de Salazar, donde cumplió con el año rural exigido para obtener el título profesional.

Del paso por el quirófano para acompañar a sus colegas en las operaciones guarda muchas vivencias y no se atreve, por dignidad, a revelar ninguna anécdota. ‘Lo que ocurre en la sala de cirugías, se queda en la sala de cirugías’, parecía ser el lema. Es una lección muda de caballerosidad y de respeto por los demás.

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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