CÚCUTA.- Las caídas, las lágrimas, los gritos y la velocidad se conjugan en el patinadero Enrique Lara Hernández para ofrecerles a los cucuteños un espectáculo colorido. Los deportistas, llegados de diversos departamentos colombianos, esperan por cruzar la meta en los primeros lugares y regresar a casa con la anhelada presea.
Cientos de patinadores, pertenecientes a las ligas regionales, disputan en esta capital el Nacional Interligas en categorías juvenil y mayores. Hombres y mujeres corren en pos del triunfo y hacen el mayor esfuerzo en la pista para ganar el oro, la plata o el bronce.

Los acompañantes, acomodados en los graderíos del escenario de la Avenida Los libertadores o colgados de las barandas que los separan del lugar de la competencia, animan a los corredores para que tomen la mejor posición, ganen la parte baja, suban y rebasen a los adversarios.
Algunos padres de familia, entrenadores y profesores han perdido el tono de la voz ante el desespero que causa ver a los muchachos superados por los rivales. Los aúpan para que den más de lo que hasta ese momento creen que han dejado en la pista. Ese aliento solo alcanza para algunos, que llegan antes que los demás a la raya final.
La indumentaria de los atletas es vistosa. Rojinegra para los de Norte de Santander; verde para los santandereanos; vinotinto para los tolimenses; amarillo para los bolivarenses; azul y blanco para los atlanticenses y los cordobeses; negro y rojo para los vallunos; negro y amarillo para los bogotanos; blanco con verde para antioqueños y metenses. Y así sucesivamente.
Cada prueba es un examen a la preparación en los meses anteriores. Minutos previos a la competencia los muchachos reciben la atención requerida para salir a cumplir el sueño de ser el mejor. Ejercicios precompetitivos, relajación de músculos, consejos y bendiciones hacen parte del ritual. De ahí en adelante, la responsabilidad es individual.
Los patines son de alta gama. Ruedas especiales, silenciosas y con un color para cada exigencia. Por uniforme no pueden quejarse los deportistas, que lucen trajes elásticos a la hora de disponerse a darle vueltas a la pista.
El ambiente entre chicos y chicas es de camaradería. Conocen a los competidores de otras Ligas, los saludan y los felicitan si ganaron la serie. Hacen parte de la familia de patinadores que van por el país mostrando las dotes deportivas y humanas. Luego, se encontrarán en otra ciudad y apostarán a lo mismo.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
Contraluz.CO Sólo Periodismo
