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Monseñor Aldo Cavalli: no al aborto y a la eutanasia

CÚCUTA.-Estar junto a monseñor Aldo Cavalli, nuncio apostólico, es agradable. Hablar con el representante del papa Benedicto XVI en Colombia es satisfactorio, y escuchar carajearse al embajador del Vaticano es gratificante. Esto es lo más cercano que se puede estar de Su Santidad.

Este hombre, de hablar con acento extranjero, irradia humildad y tranquilidad. La sabiduría le brota al responder inquietudes acerca del mundo al que debe cuidar con sus oraciones. Las palabras salen con un sonido sobrecogedor y las acompaña con esa sonrisa dulce propia de los enviados de Dios.

Por estos días soporta el calor de Cúcuta. Vino para acompañar los actos de los 425 años de la imagen de la Virgen en la advocación de Nuestra Señora de Chiquinquirá. Aprovechó la estadía en la ciudad para reunirse con seminaristas, sacerdotes, monjas, religiosos, laicos y autoridades civiles. Así, conoció de cerca una minúscula parte de las ovejas que le encomendaron pastar cuando asumió el sacerdocio como proyecto de vida.

La sencillez al explicar los compliques de los hechos materiales hace que las acciones de los humanos se entiendan con facilidad. Habló de la utilización del lenguaje claro para evitar errores de comprensión. “¿Qué lenguaje hablo hoy? El lenguaje de la gente de hoy. ¿Qué trasmito? Los valores de siempre. El evangelio no cambia. Los sacramentos no cambian. Dios no cambia”.

El cambio se da en la manera de pensar. Si los principios de siempre se anuncian ahora, como hace 100 años, no habría comunicación. Hace un siglo la cultura era diferente. “¿Qué debo hacer? Anunciar el evangelio en la cultura de hoy, con el lenguaje de hoy. Con respeto”.

Monseñor Cavalli viste elegante. El ornamento beige, adornado con apliques morados, es de gala. La ocasión lo lleva a vestir así. La piel blanca, característica de los europeos, lo muestra con un hálito de santidad. Los ojos inquietos complementan el mensaje hablado. La verdad, se nota la diferencia.

Al explicar la posición de la Iglesia en torno al aborto es claro. La vida comienza desde el consentimiento de la madre hasta el final. “Estamos, para nada, de acuerdo con el aborto y con la eutanasia”. Puso como ejemplo su vida. “Dentro del vientre de mi madre estaba yo. Si en los primeros tres o cuatros meses me echaba, yo no estaba aquí”.

La explicación profunda de su pensamiento sobre la eutanasia lo lleva de nuevo al hogar. La creencia es que cuando la persona es mayor y molesta es mejor que muriera.  “Mi madre tiene 96 años. No tiene alzheimer ni parkinson, cuando a los 96 años es así, bien. Significa cuidarla día y noche”. Lo contrario cuando vive mal y molesta, La gente dice que es mejor que se muera. La madre hace todo para cuidar al hijo pequeño. Ahora, que necesita del hijo adulto, ocurre un acto cruel, piensa eliminarla. Ese es el pensamiento claro de los actos humanos trasmitido por la Iglesia.

La carcajada limpia, inocente y contagiosa aflora al hablar del matrimonio. No para burlarse del sacramento sino para darle fuerza y contundencia al análisis. “El matrimonio siempre ha sido problema” y nombró las primeras generaciones para reforzar lo dicho. El enlace tuvo inconvenientes desde el origen de la humanidad.

Unir a dos personas diferentes y complementarlas, hombre y mujer, “no lo inventamos nosotros, para nada”. En seguida se metió en el campo de la fidelidad, que exige esfuerzos. “Si una persona logra toda su vida ser fiel llega a ser modelo para los demás”.

Recordó el día que celebró la eucaristía por una pareja que deseaba refrendar los votos matrimoniales. El hombre miró a la mujer y dijo ‘delante de Dios, que sabe que es cierto, te digo en estos 60 años te he sido fiel’. “La fidelidad es un signo profundo”.

El sacerdocio no escapó al análisis de monseñor Aldo Cavalli, que respondió a las inquietudes con tranquilidad y respeto. Monseñor Julio César Vidal, en cambio, se mostró contrariado y molesto por las preguntas formuladas al Nuncio. Incluso, se levantó de la mesa y lo dejó solo.

Comparó los dos momentos de compromiso que tienen el pastor de la iglesia y el laico. El sí del sacerdote al ministerio es idéntico al sí del hombre a la mujer cuando se casa.

“Cuando nosotros decimos sí al Señor decimos lo mismo siempre. Cuando estoy bien, soy fiel; cuando estoy mal, soy fiel; cuando estoy feliz, soy fiel; cuando soy infeliz, soy fiel”. Para el caso de los laicos, cuando una persona no logra estas respuestas hay una falta, cuando los casados no logran estas respuestas, hay faltas.

“Cuando hay un error o un pecado, qué tengo que hacer… Si comprende bien lo que dijohace unos años, pide perdón y vuelve por el camino de la felicidad. Si uno, no tiene la fuerza de volver, hay un problema. Ustedes se van con otras mujeres, otros hombres, y nosotros dejamos el compromiso. Ahí hay un problema de fidelidad. Quien deja no puede ser modelo. Tengo que serlo y tienes que serlo”.

Otra agradable carcajada y el apretón de manos. Monseñor Vidal salió presuroso sin tiempo para la despedida. El afán no lo dejó oír cuando el Nuncio habló de ser modelo para los demás.

RAFAEL ANTONIO PABÓN

rafaelpabon58@hotmail.com

Fotos: JENNY JOHANA BERNAL

jjohanabernal@hotmail.com

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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