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‘Me la juego por las víctimas’

CÚCUTA.- ‘El Pibe’, Iguarán, ‘Chicho’ Serna, ‘El Gato’ Pérez, Rubén Darío Hernández y Hugo Tuberquia, estrellas del fútbol profesional colombiano en el pasado, vinieron a Cúcuta y se la jugaron por las víctimas que ha dejado el conflicto armado en Norte de Santander. Junto a ellos estuvo el actor y figura de la televisión nacional Omar Murillo, ‘Bola-8’.

La intención del programa es visitar buena parte del país, especialmente aquellos lugares afectados por el enfrentamiento entre guerrilla, paramilitares y fuerza pública, para llevar un mensaje de convivencia y reconciliación.

Los exjugadores, ahora dedicados a brindar espectáculo y diversión, compartieron con niños, jóvenes y adultos que sufren los rigores del desplazamiento y viven en esta capital, lejos de la tierra que los vio nacer y crecer.

“Nosotros tenemos puesta la camiseta (de la paz) y queremos que ustedes se la pongan”, les dijo Mauricio Serna en un momento de motivación a los muchachos que escucharon con atención y admiración al ídolo del balompié que tenían al frente.

La tribuna del estadio de atletismo Centenario, en la ciudadela Juan Atalaya, se vistió de amarillo para agradecerles a los exprofesionales el gesto de compartir una tarde de fútbol, gracia y amistad, a pesar de las restricciones impuestas por los anillos de seguridad que los alejaron del público.

La actividad, convocada por la Unidad para las Víctimas, contó con respaldo de los gobiernos departamental y municipal. “En Colombia todos queremos la paz. Pero ¿cuántos hacen algo por la paz?”, dijo el ‘Chicho’ Serna, vocero de los exjugadores.

En la cancha improvisada del estadio de atletismo, niños y jóvenes tuvieron la oportunidad de enfrentar a aquellos hombres que un día alegraron la vida de los colombianos y los pusieron a soñar. Los nombres de los ilustres visitantes despertaron inquietud entre los espectadores y gozaron con las ocurrencias en el campo de juego.

No tendrán la agilidad de los años mozos, pero conservan la calidad de los mejores días. No corren detrás del balón con aquella ardentía de los tiempos pasados, pero con cada movimiento hacen recordar los años idos. No tenían al frente a rivales de verdad, pero los respetaron como si los hubieran sido.

“Cuando niño fui víctima de la violencia”, recordó Mauricio Serna delante de esos rostros expectantes por oír al exintegrante de Nacional, Boca Júnior y Selección Colombia. Y les dijo, para que lo tomen como ejemplo, que salió adelante porque tenía un proyecto de vida.

“Quise ser futbolista y lo alcancé, mientras mis amiguitos se metieron al vicio”. Sin vergüenza recordó que los acompañaba, que estuvo junto a ellos mientras consumían la vida a temprana edad. Un día vio cómo mataban a su mejor amigo. El niño tenía 11 años. “El vicio no estaba para mí. Mi objetivo era otro”.

Los pases magistrales de ‘El Pibe’, la sonrisa luminosa de ‘Bola-8’, la frescura de ‘El Guajiro’, la parsimonia de ‘El Gato’, la alegría de ‘Chicho’, las carreras cortas de ‘Rubencho’ y las atajadas de Tuberquia cumplieron el objetivo de refrescarles la memoria a los que desde el graderío buscaban en el recuerdo los mejores momentos de cada una de esas estrellas que ahora juegan para hacer olvidar la guerra.

En la portería contraria el inolvidable Higuita, pero no el original, sino un niño con peluca larga ensortijada, saco, pantaloneta y guantes que hicieron recordar al legendario portero. Hasta bigote lució el pequeño. La idea era ser la mejor caricatura de ‘El Loco’.

“Ustedes son nuestros ídolos, porque conocen el sufrimiento”, dijo Serna para alentar a los muchachos a no decaer. “A nosotros nos tienen protegidos y nos mueven como en una urna”. El programa ‘Me la juego por las víctimas’ comenzó en Cúcuta, se moverá por el resto del país y algún día regresará al punto de partida.

El marcador en la cancha solo importaba al improvisado narrador. Cantó los goles con idéntico tono para no mostrar favorabilidad para alguno de los equipos en contienda. Los rivales de las estrellas se seleccionaron minutos antes del partido, incluían niñas, niños y adultos. El objetivo era divertirse y a fe que todos lo consiguieron.

“Las sonrisas y los abrazos nos dan fuerza. Lo mejor para todos”, dijo ‘Chicho’ y comenzó a repartir las camisetas para el encuentro, luego los balones y uno que otro autógrafo. Abajo, los compañeros caminaban hacia la cancha. El sol fue inclemente.

Otro gol a Tuberquia, otro a Higuita. Risas, aplausos y saludos entre los anotadores. El fútbol bien jugado esconde la edad de los protagonistas, que se la jugaron por las víctimas en Cúcuta.

RAFAEL ANTONIO PABÓN

rafaelpabon58@hotmail.com

Fotos: MARCO SÚA

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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