CÚCUTA.
La Marcha del Perdón convocó, el 20 de marzo, a creyentes y personas de buena voluntad para reflexionar y orar por la paz, el perdón y la reconciliación. En esta ocasión se visibilizaron el deseo y el testimonio de los miles de fieles para decir no a la violencia. También, para prepararse espiritualmente para vivir la Semana Mayor.
La jornada contó con participación de las comunidades parroquiales de las Vicarías Territoriales San Rafael, San Luis, San Pío X y San José. Monseñor José Libardo Garcés, el clero diocesano, los movimientos apostólicos, las autoridades civiles y los fieles laicos de esta Iglesia Particular se unieron en el recorrido desde el centro Cenit hasta la Basílica Menor Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.
Los fieles elevaron plegarias y entonaron cánticos de alabanza a Dios para que derrame misericordia sobre las familias y las comunidades afectadas por las situaciones sociales.
El recorrido fue acompañado por bandas marciales de diversas instituciones educativas. Esta acción misionera diocesana se vivió en ambiente de recogimiento, alegría y fraternidad. Los participantes llevaron banderas, pancartas, globos y velas encendidas para manifestar el deseo del pueblo de Dios que le apuesta al perdón y no al deseo de venganza.
Monseñor José Libardo Garcés, obispo de Cúcuta, guio la marcha y compartió el mensaje de esperanza. “Hemos venido aquí con un corazón dispuesto para mirar a María, para que Ella nos mire y nos sostenga con la gracia, la fuerza y la bendición que viene de Dios”.
La marcha culminó con la concentración frente a la Basílica Menor y con la presentación de grupos musicales. La oración de bendición de las manos, gesto que invita a ser constructores y artesanos de la reconciliación estuvo a cargo de monseñor José Libardo
La Diócesis de Cúcuta reafirmó el compromiso al servicio del Pueblo de Dios. Durante 70 años ha llevado el mensaje del Evangelio y ha invitado a iluminar el camino de la reconciliación en esta zona de frontera.
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