Existe una conciencia colectiva que no come cuento ni entero y tiene una moral mayor que indica su capacidad para modificar si se desea, situaciones claves de nuestra vida nacional. La clase política, sea la que sea o que represente las diversas tendencias ideológicas, hoy es inferior a la sociedad que dice defender y ha pasado a ser una vergüenza de nuestro país. Este hecho es de suma gravedad, pues pone al país en grave riesgo de perder el rumbo.
No podemos perder de vista, que esa conciencia colectiva también indica una inteligencia colectiva que no debe generar odios ni pasiones en una sociedad como la colombiana que debería estar hastiada de tanta violencia. Porque Colombia sufre de mucha violencia desde su nacimiento como nación y con ella han estado siempre presentes los partidos tradicionales, generando terribles épocas como la llamada época de la violencia en los 40´s y comienzos de los 50´s y toda esta violencia de 50 años producida por las FARC, grupo ilegal de bandoleros, ahora narcotraficantes, terroristas y violadores permanentes de los derechos humanos, que ha hecho sufrir tanto al pueblo, que hoy se tapa con el cinismo, el engaño y escudado por las nuevas tendencias retrogradas y antidemocráticas del mal llamado socialismo del siglo XXI y un país y sistema fallido, como lo es Cuba.
Creo en la justicia colombiana, por ser uno de los poderes públicos dentro del estado de derecho, pero no creo en la mayoría de quienes la imparten. Es muy fácil ver la parcialización en el Fiscal General, en el Procurador General, en las altas Cortes, en los jueces, en muchos casos en donde actúan y muestran su inclinación política y de intereses personales. Pero aun así creo en la Justicia colombiana, la que hoy debiera actuar con la rapidez, claridad e imparcialidad en analizar todos los casos que los medios exponen con tanto ahínco, incluso casi que acusando, señalando y asegurando, sin que los casos estén demostrados, sin estar aún bajo el rigor de la ley, ni hayan pasado las más rigurosas pruebas técnicas que hoy existen, dañando a quien sea, sin importar la afectación que pueda tener el país y sus ciudadanos. Porque con las tecnologías actuales, es muy fácil hacer lo que sea.
Hay un presidente candidato, con derecho a serlo, pues así está determinado por la ley, que tiene muchos lunares en su vida pública, que pertenece a una élite excluyente y que ha demostrado no tener escrúpulos para lograr sus objetivos. El caso del almirante Arango Biacci, en donde sin rubor
alguno, falsificaron documentos y hasta su firma para acusarlo de narcotráfico o de ayudar a narcotraficantes, cuando el Señor Santos era ministro de defensa, caso en el cual Él fue denunciado ante la fiscalía, pues al parecer el hoy candidato presidente actuó para destruir sin contemplación alguna al almirante, por asuntos personales, proceso que terminó declarando inocente al Almirante Arango B. y al señor santos impunemente se ocultó ante las influencias y poder que tiene ante la justicia, es una pequeña muestra de sus escrúpulos.
Santos escogió a Angelino Garzón como su fórmula vicepresidencial solo con fines electorales, nunca obró con lealtad con El y luego lo maltrató en el cargo, incluso se burló y lo despreció después que lo utilizó, haciendo gala de su habilidad como manipulador y oportunista en el sentido de solo favorecer su interés personal.
Santos tomó el tema de la paz y lo convirtió en su bandera política, utilizando, manipulando y confundiendo a la opinión pública, convirtiendo en amigos de la paz quienes voten por El, como si él fuera el único dueño de la paz y convirtiendo en enemigos de la paz a quienes queriéndola, necesitamos que sea un proceso transparente, claro y de frente a todos los ciudadanos. Engaña cuando dice que será sometida a un referéndum, pero eso encierra un gran peligro de que lo que se presente al pueblo no sea de su satisfacción, no favorezca al bien de todos los colombianos y se convierta en un tema de mayor violencia y rechazo. Por esto el proceso debe ser con la claridad debida y cada vez más incluyente de todos los ciudadanos. Santos es un presidente perfecto para la actual política colombiana, plagada de abibatos, ladrones y sinverguenzas, que necesitan precisamente a una persona que cambie de opinión con la facilidad del rayo, retroceda en decisiones y sea volátil, como lo es este Señor.
Santos debiera explicar si recibió o no dineros del narcotráfico, su relación con el Señor J.J. Rendón y el Hacker denunciado, pues también lo tuvo en su campaña.
No creo en la campaña reeleccionista, ni en la Unidad Nacional que la acompaña en torno al presupuesto, a los puestos y todo lo que encierra este poder depredador. Creo en la identificación de cada quien con su ideología política y partido que dice representarla, pero lamento que nosotros los ciudadanos nos veamos traicionados por esa política que generan los líderes que dirigen los partidos, que se unen o hacen alianzas perversas traicionando a quienes creen en ellos. Más del 70% de los colombianos rechazamos la reelección y por eso creo firmemente que en la segunda vuelta, habrá una coalición de los demás partidos para apoyar a quien enfrente al candidato presidente, derrotándolo con contundencia y forzando a que Colombia emprenda un nuevo rumbo en la política y el manejo del estado, tema de máxima prioridad.
Cada quien debe votar a conciencia, sin pasiones, por lo que crea es bueno para Colombia, pero desde ya no votaré por este candidato presidente, porque no confío en El, ni creo en su honestidad con el país. Cordial saludo a todos mis amigos.
SEGUNDO ANTONIO GONZÁLEZ
Contraluz.CO Sólo Periodismo