1.- ¿Qué se debe hacer cuando la obstinación, el desdén, la insularidad, el miedo y el deseo de no darle paso a nadie, porque se llega a estimar que cualquier cesión, soporte, asistencia o ayuda a terceros es dar pie a la división del grupo dominante y al ingreso de pervertidos e inconformes que piensan y actúan de manera y forma distintas?
¿Qué intentar cuando los daños a las poblaciones desamparadas y lejanas de los centros productivos han sido cuantiosos y las comunidades – especialmente las campesinas y las etnias relegadas en zonas abandonadas y marginales – no cuentan con vocería, ni representatividad, forma y actuante, ante los actores de la violencia y los representantes del poder?
¿Cómo esperar la paz en Colombia si no hay un obrar ciudadano, con ánimo dispuesto y decisión incontrastable que tenga por propósito indelegable e intransferible superar lo que ocurre y buscar remedios y soluciones definitivas, al lamentable y precario estado de las relaciones de convivencia nacional y tranquilidad patria?
2.- ¿Puede haber progreso y verdadera trasformación, cuando se ejerce presión y con afán de dominio y explotación al pequeño trasportador, al vendedor al por menor, al comerciante de tienda o se atraca, para robar zapatos y obrar contra indefensos ciudadanos, y cuando, además, lo predominante es la actuación ilícita y el aprovechamiento indebido?
Sin acabar todo este caos ¿cómo podemos ser hermanos? ¿Cómo vivir así y progresar?
¡Guerrilla y Gobierno, y Gobierno y ciudadanía deben valorar bien y dar los pasos consecuentes sobre lo que representa y significa la paz y el desarrollo de Colombia!
3.- Es esta hora el momento indicado para que sin exclusiones, ni temores los partidos –en los cuadros directivos, junto a los sectores representativos y actuantes de las asociaciones y entidades calificadas de la sociedad colombiana – recapitulen y analicen la realidad y proyecten el porvenir, porque lo cierto y demostrable es que hay un problema que debe enfrentarse sin dilaciones, ni tapujos y de manera abierta y cierta por los colombianos, si en verdad queremos un mejor futuro y una nación dispuesta a coparticipar en la defensa de la libertad y la vida.
¡Quiera Dios que haya luz y un claro e irrenunciable entendimiento!
JOSÉ NEIRA REY
Contraluz.CO Sólo Periodismo