VILLA DEL ROSARIO – Norte de Santander.- Cinco estaques clasificados indistintamente para reservorio, cría y ceba de tilapia roja, constituyen la base del proyecto turístico y piscícola con tecnología de punta, que beneficiará a 30 familias víctimas del conflicto armado que viven en el corregimiento Juan Frío, jurisdicción de Villa de Rosario (Norte de Santander).
La iniciativa tendrá la inversión de $ 350 millones. Se puso en marcha este año con respaldo de la Unidad para las Víctimas, el Ministerio del Trabajo, el Servicio Nacional para el Aprendizaje (Sena) y la Alcaldía.
El aporte hace parte de las medidas de reparación acordadas entre familias sobrevivientes del conflicto y la Unidad para las Víctimas. Se unieron dos fortalezas para garantizar mejores resultados:
1.- Vocación piscícola del corregimiento
2.- Tecnificación del proceso para mayor producción.
El cultivo, antes, se llevaba a cabo de manera artesanal, explicó Silvia Moros, profesional de reparación colectiva de la Unidad para la Víctimas en la territorial Norte de Santander.
Alberto Tarazona, integrante del grupo de beneficiados, dijo que el lote lo entregó en comodato la alcaldía de Villa del Rosario, los estaques y los insumos los dieron las entidades y la mano de obra corresponde a los favorecidos.
“Nos turnamos día y noche para supervisar el crecimiento de los peces, cuidar que no le caiga hongo al tanque de cría, que tengan suficiente oxígeno, luz e, incluso, que las águilas y otras aves que pasan por el área no se acerquen a comérselos”, afirmó.
Los tanques cuentan con motores para garantizar oxigenación, luz y movimiento que debe tener el agua para el desarrollo de los peces. El lugar tiene una garita donde ‘el turnero’ protege y vigila el proyecto 24 horas.
“Para mediados de año podemos sacar dos toneladas mensuales de pescado. Debemos tener coordinadas las cadenas de conservación y comercialización, en las que podrán trabajar otras víctimas”, manifestó Tarazona.
Además del cultivo y venta de peces, la meta es que el lugar, a mediano plazo, se adecúe y se convierta en sitio de visita y recreación, especialmente para la gente de Villa del Rosario y Cúcuta.
En el pasado, antes de que los paramilitares tomaran el corregimiento como lugar de operaciones para ajusticiamientos, Juan Frío era popular por los restaurantes, en los que nació la cachama borracha, delicia gastronómica de la región.
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