CÚCUTA.- Las calles de Cúcuta se han inundado de sonidos melodiosos, unos espectaculares otros no tanto, eso depende de los gustos de quien pase y los escuche. Un violín varía entre notas altas y bajas tocado por José Gregorio, de 24 años. Recorre el centro de la ciudad con el fin de ganar los pesos que sirvan para el diario vivir.
Al igual que muchos de los informales callejeros llegó de Venezuela en busca de mejorar la vida. Allá, en su país destacaba como maestro de viola. Aquí, en la capital de Norte de Santander, la soledad le ha servido9 de inspiración para sobresalir con temas que hacen que los transeúntes presten atención a esas melodiosas notas.
“No canto, solo toco el violín. Los que me escuchan son los que se encargan de cantar”.
Al transitar por otras vías céntricas cucuteñas a parece un par de hermanos, también venezolanos, que procuran sobrevivir por medio del talento. Oswaldo y Paolo, han dedicado los últimos meses de la vida a tocar guitarra, flauta y zampoña, instrumentos que adquirieron en Venezuela.
Estos hombres deambulan, no tienen un punto estratégico para ganarse la vida. “Somos hermanos y lo único que vinimos a buscar a Colombia es apoyo para el arte y un sustento para que nuestra vida mejore”.
Oswaldo y Paolo, nacieron en Bucaramanga, pero vivieron gran parte de la vida en el estado La Victoria. Tienen como proyecto darse a conocer entre los cucuteños para que el talento no quede en las calles y los recompensen.
“La meta es que la música nos cambie la vida. Así como ha sido la herramienta que nos ha ayudado para tener con qué vivir en esta ciudad, y también a ayudar a nuestra familia que quedó en Venezuela”, afirmó Paolo.
En el parque Colón un hombre cautiva con la guitarra y la voz los cucuteños que pasan por el lugar. Ha dedicado la mitad de la vida a la música, pero nunca pensó que viviría en otra ciudad ajena a la suya. Desde Barquisimeto tomó rumbo indefinido por no tener lazos de amistad o familiares con alguien fuera de su país natal.
Lleva seis meses en Cúcuta y la vida ha tomado un rumbo positivo, puesto que mejora la situación económica, a tal punto que decidió traer a la familia. Después de contar estos pequeños datos de la vida, se marchó y por el camino entonaba:
“Ay mi llanura,
embrujo verde,
donde el azul del cielo
se confunde con tu suelo
en la inmensa lejanía”.
Cada vez aparecen más personajes particulares en la ciudad. Unos, no han tenido tanto éxito con la voz, mientras otros, se desempeñan como profesionales.
‘Jomar, La Voz’, es barranquillero y a los 12 años empezó a sentir la inspiración por las notas musicales. Los familiares se encargaron de darlo a conocer a tal punto que hace parte de eventos en discotecas y colegios de la ciudad.
‘Jomar’, con apoyo de la productora, ha grabado temas que espera que con el tiempo sean sonados en Colombia. “Mi inspiración fueron Daddy Yankee y Don Omar. Por tener esa motivación es que he llegado a lo que soy, y lo que voy a llegar a ser con lo que falta de camino”, afirmó con una cálida sonrisa y una cortesía inigualable.
Y es así como se encuentran exponentes de la música en diferentes géneros, cada uno con metas trazadas. Todos, unidos porque la sociedad los conozca, pero cada quien a su estilo.
NATHALIA PEÑALOSA – PAOLA AVENDAÑO – JOSHUA CHÍA
Estudiantes de Comunicación Social
Universidad de Pamplona
Campus de Villa del Rosario
Contraluz.CO Sólo Periodismo