1.- La celebración de los 280 años de Cúcuta es una oportunidad especial, para proyectar en el tiempo no solo su origen o comienzo sino todas las etapas en el desarrollo – incluida la destrucción en 1875. Y así evaluar el proceso de la existencia, desde el 17 de Junio de 1733, cuando se protocolizaron los actos constitutivos del nacimiento, sin olvidar cuánto significó y representa la heredad indígena, la conquista española y la conformación de lo que es como núcleo social.
Y, además, tratar de incursionar sobre las perspectivas que insinúa el futuro, en orden a la ubicación y a las condiciones, características y circunstancias que la definen y determinan, y por la accesión e influjo de factores externos y concomitantes, en razón a las delimitaciones políticas, económicas y sociales nacionales e internacionales que enmarcan y tipifican su presencia y latencias.
2.-Penetrar en lo que ha sido, es constatar que la historia tiene implicaciones y ramificaciones con lo viviente y en cualquier sitio o lugar. Y que nada escapa a un análisis detallado, si se coaligan los hechos y sucesos que constituyeron obligada referencia o fueron parte integral de algún acontecimiento que congregó la voluntad de muchos.
Hoy, atraviesa uno de los momentos de más compleja valoración y comprensión y de difícil solución, porque los factores que tienen incidencia en el Viejo Continente y en distintas partes del planeta, también se manifiestan aquí como son el desempleo, la urgente y moderna capacitación y la necesidad de una gestión asociada y compartida, que permita mediante la trasformación de actitudes y conductas irrumpir en empeños mayores a los primarios del comercio y que aceleren la inversión, la generación de empleo y el mejoramiento infraestructural de los servicios que se requieren para implementar acciones y políticas de trascendencia.
3.-Por ser eje y muy importante de la ciudadela internacional que de manera espontánea aflora y tiende a consolidarse y buscar amplios horizontes en la zona central de la frontera colombo-venezolana, son previsibles cambios específicos que involucren a lo regional y al concierto nacional- en todas sus calificaciones- a entidades y personas de diferentes nacionalidades.
Por eso, en una fecha como la de hoy, en lo individual y colectivo debiera hacerse una introspección personal y de grupo, en la que con sincera expresión y convicción, sin exclusiones de género, edad o estado, y de manera voluntaria y franca, responder a las siguientes preguntas y observaciones:
¿Cuál ha sido su aporte a la historia cultural y desenvolvimiento de la ciudad?
¿Qué representan su nombre y apellidos junto al de los integrantes de su familia en el progreso y querer ser de la urbe?
¿Cómo representa la identidad y el espíritu de pertenencia en su diario obrar?
¿Por su esfuerzo, dedicación y cooperación podría complacerse en considerar que ha aportado al progreso de Cúcuta?
¿Quisiera agregarle algo al diario vivir y que beneficie a los pobladores de Cúcuta?
Que los positivos propósitos y vivencias de la ciudadanía cucuteña constituyan y den vigencia a la fuerza trasformadora y motora que dará aliento y desarrollo a ese gran futuro que se anhela, debe sintetizar la actitud y gestión, de ahora y para siempre.
JOSÉ NEIRA REY
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