Adolf Hitler, político alemán de origen austriaco, líder, ideólogo y miembro original del Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores, conocido como partido nazi. Estableció un régimen nacionalsocialista (1933 y 1945) conocido como Tercer Reich. Es, comúnmente, asociado con el aumento del fascismo en Europa, la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto.
Promovió el pangermanismo, del antisemitismo y el anticomunismo con su carismática oratoria y la propaganda nazi. El objetivo era establecer un Nuevo Orden de la Alemania Nazi de absoluta hegemonía en el continente europeo.
¿Don Adolfo, cuándo y dónde nació?
El 20 de abril de 1889, en Braunau am Inn (Austria).
¿Quiénes fueron sus padres?
Alois Hitler, funcionario de aduanas, aficionado al alcohol, y la campesina Klara Hitler. Por ella sentí gran devoción.
¿Cómo le fue en la escuela?
Fui estudiante mediocre. No terminé siquiera la enseñanza secundaria. Solicité el ingreso a la Academia de Bellas Artes, de Viena, y no fui admitido por carecer de talento.
¿Qué recuerda de su juventud?
En Viena permanecí hasta 1913. Vivía gracias a una pensión de orfandad. Más tarde comencé a obtener ingresos por los cuadros que pintaba.
¿Cómo incursionó en el Ejército?
Fue en la I Guerra Mundial. Me alisté como voluntario en el ejército bávaro. Demostré ser soldado entregado y valiente.
¿Hasta qué grado llegó?
La más alta graduación que recibí fue la de cabo. Mis superiores consideraban que carecía de dotes de mando.
¿Por qué siguió si no lo querían?
Tras la derrota de Alemania, en 1918, regresé a Munich y permanecí en el Ejército hasta 1920. Me nombraron oficial de instrucción y me asignaron la tarea de inmunizar a los soldados a mi cargo contra las ideas pacifistas y democráticas.
¿Cuál fue el primer partido político al que perteneció?
Me uní al Partido Obrero Alemán, de signo nacionalista, en septiembre de 1919. Siete meses después, estaba entregado de tiempo completo. En esa época había sido rebautizado como Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo. La abreviatura era partido nazi. En 1921, me eligieron presidente (Führer) con poderes dictatoriales.
¿Cuál fue su mayor trabajo en los inicios del nazismo?
Difundir la doctrina de odio racial y desprecio por la democracia. Mientras tanto, las organizaciones paramilitares del partido aterrorizaban a nuestros enemigos políticos.
¿Llegó pronto al estrellato político?
Pues, sí. No tardé en convertirse en figura clave de la política de Baviera. Obtuve colaboración de oficiales de alta graduación y empresarios adinerados.
¿Por qué duró poco esa posición alcanzada?
En un momento de caos político y económico encabecé una rebelión Munich contra la República de Weimar. Me autoproclamé canciller de un nuevo régimen autoritario. No obstante, fracasé por falta de apoyo militar.
¿Y lo llevaron a la cárcel?
Sí, señor. Fui sentenciado a cinco años de prisión como líder del intento de golpe de Estado. Los ocho meses de condena lo aproveché para redactar mi autobiografía ‘Mi lucha’.
¿Por qué la rebajaron 52 meses de pena?
Me liberaron como consecuencia de una amnistía general, en diciembre de 1924.
¿Cómo resurgió el nazismo?
Durante la crisis económica de 1929, muchos alemanes aceptaron mi teoría, que la explicaba como una conspiración de judíos y comunistas. Conseguí atraer el voto de millones de ciudadanos al prometerles reconstruir una Alemania fuerte, crear más puestos de trabajo y devolver la gloria nacional. La representación del partido en el Reichstag pasó de 12 diputados en 1928 a 107 en 1930.
¿Hubo otras situaciones que aprovechó para escalar en la política?
Claro. El partido continuó creciendo ante la situación creada por el aumento del desempleo, el temor al comunismo y la falta de decisión de mis rivales políticos.
¿Los empresarios se equivocaron con usted?
En enero de 1933, me nombraron canciller y los empresarios esperaban controlarme con facilidad. Pese a lo previsto por el poder económico, una vez que accedí a la jefatura del gobierno no tardé en autoproclamarme dictador de la nación. Acumulé la presidencia del Reich y de la cancillería con el título de Reichsführer.
¿Cómo impuso su autoridad?
A miles de ciudadanos contrarios al partido nazi los envié a campos de concentración y eliminé todo asomo de oposición. La mayoría parlamentaria me permitió aprobar una ley que trasfería al partido nazi el control de la burocracia y del sistema judicial, remplacé los sindicatos por el Frente del Trabajo Alemán y prohibí los partidos políticos, excepto el Nacionalsocialista.
¿Puso todos los estamentos a sus pies?
Dígame. Las autoridades nazis tomaron el control de la economía, los medios de comunicación y las actividades culturales. Hicieron depender los puestos de trabajo de la lealtad a mi ideología. Contaba con policía secreta, la Gestapo, con las cárceles y campos de concentración para intimidar a mis oponentes, aunque la mayoría me apoyaba con entusiasmo.
¿Cómo generó trabajo?
Las ironías de la vida. El avance de la industria armamentística acabó con el desempleo. Los trabajadores se vieron atraídos por un ambicioso programa de ocio y los éxitos alcanzados en política exterior impresionaron a la nación. Así conseguí moldear al pueblo alemán hasta convertirlo en la herramienta flexible que necesitaba para establecer el dominio de Alemania sobre Europa y otras partes del mundo.
¿Cómo afianzó la grandeza?
Fácil. Ridiculicé el concepto de igualdad entre los seres humanos y reivindiqué la superioridad racial de los alemanes. Nos consideramos miembros de una raza superior, con derecho a dominar a todas las naciones a las que habíamos sometido.
¿Y su espíritu guerrerista…?
No, nada que ver. Inicié el rearme de Alemania en 1935, en contra de lo acordado en el Tratado de Versalles que puso fin a la I Guerra Mundial. Envié tropas a la región desmilitarizada de Renania y anexioné Austria y los Sudetes (Sudeten), de Checoslovaquia. El resto del territorio checoslovaco quedó bajo control alemán en marzo de 1939. Acudí en ayuda de las tropas rebeldes de la Guerra Civil española, encabezadas por Francisco Franco.
¿Nadie en el mundo se opuso?
Ninguno de los líderes de otros países se opuso a estas acciones. Estaban desconcertados ante el temor que se produjera una nueva guerra.
¿Cómo se alió con Rusia?
Corrija, con Rusia no, con la Unión Soviética. Firmamos el pacto de neutralidad Germano-soviético con la promesa que cedería a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) una parte del territorio de Polonia cuando esa nación fuera derrotada, y la atacamos en septiembre de 1939. Los polacos fueron sometidos con rapidez y los aliados, los británicos y los franceses, que nos habían declarado la guerra, no pudieron hacer nada para ayudarles.
¿En adelante siguieron las invasiones?
Por su puesto. Mis fuerzas invadieron Dinamarca y Noruega en la primavera de 1940. Pocas semanas después, vencimos a las tropas de los Países Bajos, Bélgica y Francia. La derrota de Gran Bretaña pudo evitarse por la intervención de las Fuerzas Aéreas Reales (RAF), que rechazaron a la Luftwaffe (fuerzas aéreas alemanas).
Entonces ¿volvió los ojos a la URSS?
Obvio. El primer paso fue conquistar la península Balcánica para proteger ese flanco. La invasión de la URSS, que comenzó en junio de 1941, no tardó en llevar a los ejércitos alemanes a las puertas de Moscú. Los rusos nos obligaron a retroceder en diciembre, precisamente cuando Estados Unidos decidió intervenir en el conflicto.
¿En esos momentos preveía que sería derrotado?
La verdad es que a medida que trascurría el tiempo, la derrota se hacía inevitable. Me negaba a capitular ante la creencia que Alemania no merecía sobrevivir por no haber conseguido cumplir mi misión.
¿Y el plan de exterminación continuaba adelante?
Sí, hombre. El plan destinado a exterminar a los judíos siguió su marcha durante todo este periodo. Los innumerables trenes que trasportaban a los millones de prisioneros a los campos de concentración representaban una lacra para el esfuerzo económico de la guerra.
¿Usted fue víctima de una conspiración?
Ocurrió en julio de 1944. Un grupo de oficiales organizó una conspiración para asesinarme y poner fin a la contienda. El plan fracasó.
¿Cómo fue su final en este mundo?
Trágico. Alemania era invadida y estaba derrotada. No me quedó otra alternativa que suicidarme en el búnker de Berlín, el 30 de abril de 1945. En esos últimos minutos estuvo a mi lado Eva Braun, quien había sido durante largo tiempo mi compañera. Un día antes habíamos contraído matrimonio.
ARTÍCULO ADAPTADO DE buscabiografias.com
RAFAEL ANTONIO PABÓN
Contraluz.CO Sólo Periodismo




