1.- Con inmensa preocupación y una expectativa que supera todo cálculo o presunción, porque no se ven acercamientos, ni aproximaciones reales y con proyección, no solo sobre lo que está aconteciendo sino sobre lo que puede ocurrir a mediano y largo plazo, más la errada apreciación sobre lo que se puede y debe hacer con la Zona Franca y los silencios sobre Parques Industriales y Tecnológicos, como en otras iniciativas, hay que reconocer – abierta y claramente – que no hay una auténtica y transformante política de fronteras y que el trato y manejo de las relaciones colombo-venezolanas – y, especialmente, en lo viviente y mancomunado de lo fronterizo – merece otra consideración, porque lo que hay no parece tener pies ni cabeza, ni conduce al acierto y a la verdadera solución de los problemas.
Lo demuestra a plenitud la situación que se experimenta no solo en lo comercial y de intercambio, con las concomitancias de lo monetario, cambiario y de pagos, sino la indiferencia, pasividad y ninguna atención a los alarmantes índices, promedios e indicadores socio económicos que surgen de inmediato, cuando se enfocan el desempleo, la informalidad y la carencia de incentivos, estímulos y mecanismos que penetren en la esencia de estas fajas territoriales y valoren la perspectiva que les espera a miles de pobladores si no hay un cambio de actitudes y conductas.
Además, lo tipifica y señala de bulto la inoperancia diplomática, la limitada gestión de los agentes consulares, los reducidos encuentros de las entidades gremiales con sus paralelos y la permanente espera de encuentros y determinantes sobre hechos y situaciones básicas, que se necesitan y con urgencia en lo infraestructural y de servicios, pero que no llegan, ni cuajan, en ningún intento, no obstante el cúmulo de Actas, Acuerdos, Seminarios y Encuentros, desde 1821,cuando desde la Villa histórica del Rosario se plantearon la trascendencia, conveniencia y favorabilidad de la unión .
Y, es tanto lo que hemos extraviado – en el trato y manejo de lo que necesitamos – que hasta los derechos de uso – que siempre han sido mínimos y referidos a lo familiar y doméstico – ahora, se han alterado y tienen otro entorno y consideración, porque el tráfico de personas y vehículos se motiva por otros fundamentos o razones. Y esto perturba, lacera y aniquila iniciativas y proyectos mayores, que debieran estar en marcha, hace mucho tiempo, porque el problema y las aspiraciones fronterizas siguen en suspenso y sin que en los altos niveles se adopten los entendimientos y las políticas que les den desarrollo a estas fajas territoriales y a sus pobladores.
2.- Y si no se producen cambios e innovaciones – que deben ser estructurales y de manejo ágil y con descentralizaciones administrativas, que con lo aduanero y tributario, también tengan en cuenta la creación de fuentes de empleo, aprovechamiento de ventajas comparativas y competitividad internacional – el manejo fronterizo, será más crítico, porque a los problemas de demanda y oferta habrá que sumarles lo que significarán las grandes inversiones que generará la Cuenca del río Orinoco, con los gigantes yacimientos petroleros de Venezuela y las inversiones que en proyectos de altillanura se cumplen por Colombia en la Orinoquia y que con la utilización del tren –en breve plazo – desplazarán al nororiente colombiano y suroccidente venezolano ante la avalancha y magnitud de lo que se viene.
3.- Si hay algo que hoy exija la más prolija y especial atención son las fronteras. Y, entre ellas, de manera especial la colombo-venezolana- en la zona central – porque en el enfoque, evaluación y análisis de perspectivas, hay opciones de gran valor en lo social, económico y político para Colombia y Venezuela y de gran proyección latinoamericana, continental y mundial. Por eso, es válido y recurrente preguntar ¿Hacia dónde vamos? ¿Dónde está la dirigencia?
JOSÉ NEIRA REY
Contraluz.CO Sólo Periodismo