1.- Cuando en una sociedad, de características mercantiles como la nuestra, surgen grietas con expresiones de semiparálisis, quietud en ventas, devolución de mercancías, retrasos en los pagos, remates a precios excepcionales de productos, cuando trascienden preocupan al conjunto de los pobladores, porque es clara y seria la insinuación y advertencia sobre el quiebre de lo normal y la aparición de una crisis. Y, más, cuando comienzan a aparecer indicadores y promedios que señalan la magnitud y el alcance de lo que acontece o se insinúa. Y, porque además – también de manera paralela – son muchas las reacciones que igualmente irrumpen, estableciéndose –sin que surja un director – un concierto de efectos con movimientos y manifestaciones de múltiple referencia y todos con signos preocupantes, porque la realidad se conmueve y altera al producirse una reacción en cadena. Y, eso, es lo que sucede en nuestro medio, sin que hasta la fecha y por parte del Ejecutivo y de los gremios dominantes, se insinúe una actitud de respuesta.
Pero lo más grave de todo esto es que no hay tampoco –salvo pocas excepciones – una reacción de conjunto, ni un relevo dirigencial y de comando en los niveles de representación, porque la pasividad y el desinterés, así como la carencia de unidad, han llegado a tanto que nadie piensa en una labor de conjunto, sino en lo suyo y en el cómo aliviar o sortear la situación que comienza a proyectarse en el tiempo y a constatar que es delicada y se hace necesaria y obligante la presencia auxiliar y orientadora de visionarios asesores, que pulsen, midan y elaboren una proyección de perspectivas. Y eso, lamentablemente, no se está haciendo, porque no se cree en nadie.
2.-Ante esta realidad dura y aplastante, que afecta a importantes sectores de la comunidad, lo apenas elemental y natural – y que en la mayoría de los casos no se insinúa por el individualismo dominante y la consecuencial carencia de unidad – es obrar con los que quieren hacer y aportar, como lo promueven Fundempresa y pensadores independientes o la conformación de una comisión extraordinaria y especial – nacional o externa – integrada por auténticos expertos y conocedores de situaciones críticas, como de los factores ahora predominantes, para que con el debido respaldo, tanto de lo público como de lo privado, elaboren un Plan y una consecuencial estrategia, con el fin de frenar, contrarrestar, superar y buscar alternativas y soluciones sociales, económicas y políticas, porque una crisis afecta y convulsiona a todo el conjunto. Y esto, para que retornen la credibilidad y la confianza en lo nuestro.
3. -Para darles aliento a medidas de esta naturaleza, es requisito previo, que quienes dominan el panorama de la representatividad oficial y de lo público, valoren y comprendan sus limitantes y obligaciones. Y, que en lo privado o general de la comunidad, se despierte el legítimo interés de acertar y de aportar a la noción de lo colectivo o del bien común. Y, como nuestro caso, es además de tipología, arraigo y efectos fronterizos, es obvio, connatural y exigente que se busquen y propicien políticas de Estado, para que a cada lado de los límites y de una manera conjunta y complementaria haya verdaderos incentivos, estímulos, procedimientos, regulaciones y mecanismos que permitan fomentar innovaciones y las incuestionables oportunidades sobre educación, capacitación y empleo, en planes, programas y proyectos con respaldo e inversión binacional. Seguir en suspenso y esperando que todo cambie, sin hacer nada, es profundizar el descenso.
¿Habrá ojos y oídos que capten lo que acontece?
JOSÉ NEIRA REY
Contraluz.CO Sólo Periodismo