En el proceso de construcción hacia la paz, en una sociedad confluyen muchos aspectos o condiciones. El pasar de un conflicto a la resolución siempre trae la participación de los actores en un medio donde deben prevalecer la conciliación y el diálogo.
La necesidad imperiosa de creación de conciencia ciudadanía en el afianzamiento de la paz debe originarse desde la familia y ser continuada por la educación.
Colombia, sometida casi medio siglo a la violencia, con el accionar de los grupos guerrilleros, paramilitares, bacrim y narcotraficantes urge el cambio de políticas de Estado que conduzcan a la paz, entendible desde el punto de vista de cambios sociales que lleven a mayores oportunidades laborales, a la erradicación del analfabetismo (la tasa es del 6,7 % de analfabetas, que se traduce en 1’672.000 colombianos iletrados según estadísticas del 2011). La corrupción, en todas las esferas, debe disminuir y los ciudadanos contribuir con nuestro diario accionar.
La pedagogía de la paz, la formación del individuo dentro del respeto, de la tolerancia y de la solidaridad no compete exclusivamente a la escuela. Allí se reafirma y se desarrolla, pero es factor esencial en la crianza dentro del hogar. Un hogar donde las diferencias sean respetadas y se abogue por la tolerancia conducirá con certeza a formar en el niño un espíritu no beligerante (en el sentido de no generar conflicto). Porque, en muchas circunstancias, todos debemos tener un espíritu “guerrero” ante la vida en la consecución de nuestras metas, pero sin arrasar a los demás.
El papel de los educadores y de los periodistas es relevante. Los docentes, mediante su acción en el aula fomentando los valores y conduciendo a las prácticas de resolución de conflictos mediante el diálogo. Los periodistas con su labor en los medios de comunicación como elemento influyente en la sociedad de hoy donde la inmediatez de los hechos confluye para afianzar la formación tanto intelectual como emocional.
Una formación para la paz, donde los conocimientos no estén vedados para ningún individuo, donde las oportunidades de crecer mentalmente estén a la orden del día, gracias a los avances tecnológicos, donde cada uno debe saber aceptar o rechazar una información que pueda llevarlos a una decisión equivocada.
De allí, que el manejo de la información también influye ,y de qué manera, en la paz. Una paz escurridiza, que pasa por nuestro lado y deja sólo sinsabores a miles de colombianos que han sufrido la violencia. Una paz que debe nacer desde nuestro corazón para que se irradie hacia los demás, que debe estar comprometida con brindar oportunidades, que debe ser consciente que todos somos iguales pero tan diferentes al mismo tiempo y que por esa misma razón hay que acatar.
ISBELIA GAMBOA FAJARDO
isbeliagamboa@hotmail.com
Contraluz.CO Sólo Periodismo