Desde 1964, año de creación las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – ejército del pueblo (Farc-ep), son miles los niños que han quedado sin padres, mujeres sin esposos y madres que buscan a los hijos. Nacieron como resultado de la época violenta, debido a atropellos contra los campesinos y por la guerra que enfrentaba a liberales y conservadores.
Surgieron luego del plan del Gobierno para eliminar a un grupo de resistencia armada y comunista en Marquetalia, zona rural de Caldas y en los límites con Tolima. Después del ataque militar al lugar, la guerrilla, con el líder Manuel Marulanda a la cabeza, decidió declarar la guerra.
Las Farc, en un comienzo movimiento del pueblo, han volcado los atentados contra el mismo al que dicen defender. Miles de víctimas ha cobrado el conflicto. Una de ellas es Priscila Medina, ama de casa, trabajadora en un colegio público de Cúcuta y madre de Edwin Javier Becerra Medina, joven que perdió la vida en un atentado subversivo.
“La guerrilla me quitó lo más preciado, a mi hijo. Entró a la policía con el fin de sacar a la familia adelante. Ingresó orgulloso y con felicidad. Me lo entregaron en un ataúd. No es justo que esta guerra absurda acabe con la vida de muchos jóvenes, que entran a la vida militar con el objetivo de ofrecerles mejores condiciones a sus familias”, dijo en medio de la tristeza que le provoca el recuerdo.
Edwin Javier Becerra Medina, próximo a cumplir 25 años, murió en un atentado mientras prestaba seguridad en el corregimiento Tres Bocas (Tibú). El ataque ocurrió mientras se llevaban a cabo las elecciones para la presidencia del país.
No fue la única víctima ese día. Seis compañeros también fallecieron en el atentado. El subintendente Carlos Mario Amaya Restrepo y los patrulleros Paulino Sánchez Sánchez, Ulfran Sereno Serrano Echeverría, Edwin Javier Becerra Medina, Jorge David Lozano Quintero, José Ospina y Heiser David Perea Pérez murieron por defender la patria.
Un informe de la Dijín y la Interpol muestra los resultados de la ofensiva de la guerrilla contra la Policía en los últimos siete años. El documento revela que en ese periodo, 633 uniformados han perdido la vida, producto de ataques, enfrentamientos y atentados terroristas ente el 7 de enero de 2003 y el primero de septiembre de 2010.
En el 2009 y primer semestre del 2010, solo hubo dos hechos y se pensó que los hechos violentos contra la Fuerza Pública eran del pasado. La reciente oleada desatada al sur del país obliga a preguntarse ¿Qué paso con la “seguridad democrática” que impulsó el presidente Álvaro Uribe a lo largo de ocho años?
Un nuevo ataque de las Farc en el cerro Santa Ana, en El Tambo (Cauca) dejó a un policía muerto y tres heridos. Los guerrilleros detonaron cargas explosivas para interrumpir el funcionamiento del radar que cubre la parte suroccidental del país y el Pacífico.
Otro hecho contra las fuerzas militares sucedió en Caloto (Caldas). Murieron tres militares. El ministro del interior Germán Vargas reconoció la complejidad de la situación, y el Ministerio de Defensa toma medidas concretas.
Es la guerra y el precio lo pagan los civiles, por indefensos.
RUBEN ALEXIS PAREDES
Estudiante de Comunicación Social
Universidad de Pamplona
Campus de Villa del Rosario
Contraluz.CO Sólo Periodismo