¡Cúcuta no aguanta más! Para entender esta afirmación es necesario definir la palabra devaluación. Esta hace referencia a una moneda cuando pierde valor con relación al dólar, es decir, que se necesitan más pesos Colombianos por cada dólar. Por su parte, la revaluación es cuando una moneda gana valor frente a esta y se necesitan menos pesos nacionales para comprar dólares.
Aparentemente, la revaluación suena como si fuera beneficiosa para Cúcuta, pero cualquiera sabe que cuando el peso se revalúa ostensiblemente con respecto al bolívar (hoy 0,67 pesos por bolívar) los venezolanos no vienen a comprar a Cúcuta y, por el contrario, hay un incremento en el flujo de cucuteños que pasan la frontera para beneficiarse, entre otras, de las compras de combustibles y alimentos a bajos precios.
Los habitantes de la frontera, exceptuando los pocos que tienen considerables ingresos fijos, sufren una complicada situación económica. Esta se da porque el presidente Juan Manuel Santos, por sumisión a los mandatos estadounidenses, insiste de manera obstinada en mantener el peso revaluado con relación al dólar, muy a pesar de que los países del mundo desarrollado apuestan a la devaluación como una de varias estrategias para estimular sus economías (Ver: ‘Países de A. Latina tomaron fuertes medidas contra la revaluación, y ‘Directores financieros de América Latina apuestan por devaluación de las monedas’.
¿Por qué Estados Unidos sí devalúa su moneda para paliar sus crises? En efecto, “Este país viene aplicando la estrategia de la devaluación competitiva. Un dólar débil y el interés cercano a cero, le ofrecen a este país enormes ventajas para competir en el comercio; de este modo puede reactivar su economía. Al país más poderoso del mundo le preocupa el gigante asiático. El gobierno chino también es marrullero y ha diseñado una estrategia para devaluar su moneda y poder competir con mercancías baratas. Por esta razón Washington acusa a Beijing de darle una ventaja artificial a sus exportaciones”.
Así, la culpa no la tiene el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela por devaluar su moneda, pues se trata de una decisión soberana, similar a la adoptada por otros países, que busca la protección de su economía y el interés de los venezolanos. Tienen razón los gremios al quejarse por “La fuerte revaluación del peso frente al dólar, se ha convertido en el principal problema que afronta el Gobierno Nacional y en especial los exportadores colombianos… debido al ingreso masivo de dólares, producto de la inversión extranjera, los capitales golondrina y a una política expansiva por parte del Gobierno de los Estados Unidos”.
En Cúcuta la débil estructura industrial y agropecuaria agrava la situación, pues el grueso de sus recursos se traducen en compras para Venezuela, acentuando los cierres de locales comerciales, las quiebras y, entre otros, el desempleo, el que, según el DANE, a marzo de 2013 ya es del 19,9%.
El modelo económico imperante, basado en la exportación de materias primas sin valor agregado, acentuado por la firma de los múltiples TLC, deja indefensa la producción nacional y desindustrializa al país. Por ello se requiere medidas de choque de tipo político y económico de carácter nacional, entre las cuales resulta fundamental la devaluación de nuestro peso.
Es imperativo no dejarnos confundir por algunos de quienes derivan sus ingresos del estado o del capital financiero, pues sus opiniones están dadas por sus intereses personales, y tampoco por ciertos medios de comunicación, que sólo trasmiten las posturas oficiales. Bueno es recordar, entre cosas, que durante los 80, en que existió devaluación del peso, un bolívar llegó a valer casi 17 pesos, y la ciudad estaba repleta de compradores venezolanos.
Como colombiano e hijo de esta tierra, uno mi voz al clamor de muchos ciudadanos inconformes con las políticas y modelo económico que nos rige. Muy respetuosamente hago un llamado a todos los sectores sociales, gremiales, religiosos y políticos del Norte de Santander a unirnos para exigirle al Presidente Santos la devaluación del peso colombiano y la adopción de medidas complementarias para la reactivación económica del pais y de nuestra alicaída región.
JOSÉ RAFAEL ESPINEL PÁEZ
Administrador de Empresas UFPS
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