CÚCUTA.- Los gobiernos nortesantandereanos, en diferentes épocas, lucharon por conseguir la sede de los Juegos Nacionales para el departamento, porque dejarían obras civiles, escenarios deportivos, desarrollo en los municipios escogidos y trabajo para el pueblo.
Luego de intentos fallidos, se alcanzó la ilusión y en el 2009 se proclamó que Norte de Santander organizaría la versión 19 de las justas. Para mayores alegrías se le otorgó a Cúcuta la responsabilidad de acoger a los deportistas paralímpicos en la tercera reunión nacional.
El proyecto llevado a las oficinas de Coldeportes, en Bogotá, solicitaba permiso para trabajar en llave con Santander. La idea sonó buena en la región oriente, aunque con algunos resquemores por las diferencias culturales con los vecinos. Al final, el instituto determinó que los santandereanos no podían repetir y acomodaron a Norte de Santander con Cauca y Córdoba.
Comenzó el tire y afloje por los deportes que cada departamento albergaría. La solución salomónica surgió en la capital del país y los gobernadores quedaron satisfechos con lo que les correspondió a cada cual. Lo importante era ser sede de los Juegos.
Luego de la algarabía propia de los nortesantandereanos la idea se enfrió. Pasaron los meses y no hubo proyectos reales y concretos para pedir la construcción de los escenarios requeridos. La responsabilidad recayó en los institutos municipal y departamental de deportes. A última hora, en el 2012, se nombró director regional, porque bastaba con el que manejaba los hilos en Bogotá.
La lotería la ganó Gregorio Angarita Lamk. “La expectativa cuando se le asigna a una región una sede es superior. Acá, faltaron proyectos”, dijo en el análisis a cinco meses para el inicio de las competencias.
Cúcuta, en particular, qué perdió por falta de planificación:
1.- Se quedó sin piscinas olímpicas. Hay una promesa que se cumplirá al término de los Juegos. El escepticismo en la ciudad es grande.
2.- La Villa Olímpica ni se trazó. “Estaba inicialmente diseñada. Se presentó un dibujo y ahí quedó. Eso es lo que no se puede hacer”, criticó Angarita Lamk.
3.- El coliseo de funcionamiento múltiple para albergar voleibol, tenis de mesa y otros deportes de contacto quedó en el aire. “No se hizo el trabajo, no se presentó el proyecto. La gente cree que presentar un proyecto es presentar cuatro papeles”, agregó Angarita Lamk.
La capital de Norte de Santander, entonces, qué ganó luego de las rogativas y las amenazas con no organizar los Juegos o aplazarlos hasta cuando se tuviera la inversión requerida:
1.- Cambio de la gramilla del estadio General Santander.
2.- Retoques al coliseo Toto Hernández.
3.- Reparación del coliseo menor Eustorgio Colmenares Baptista
4.- Construcción del estadio Centenario de Atletismo
5.- La promesa de las piscinas
6.– Arreglo a las pistas de patinaje
7.- “La inversión se repartió y quedó menos para Norte de Santander. No alcanza a los $20.000 millones. No era lo que esperábamos. El 40 por ciento correspondía al departamento y el 60 por ciento a Coldeportes. La falta de recursos impidió el ingreso a otros rubros para cofinanciar”, dijo Marta María Reyes, directora del Instituto para la Recreación y el Deporte de Norte de Santander (Indenorte).
La conclusión de los funcionarios es contundente. “Se perdió mucho tiempo. Se perdieron dos vigencias (mitad del 2010 – 2011 y mitad del 2012)”, aseguró Gregorio Angarita. “Los escenarios se perdieron por falta de proyectos”, agregó Marta María Reyes.
La responsabilidad por la falta de recursos le cabe a la administración municipal que encabezó María Eugenia Riascos (2008-2011). En ese periodo no hubo gestión, no hubo proyectos, no se hizo presión en Bogotá y no se consiguió el dinero requerido para organizar los Juegos con seriedad.
“Se pudo haber hecho mucho más, pero al final esperamos mostrar la inversión” conseguida a último momento, es el consuelo que entrega Gregorio Angarita.
A estos problemas surgidos en Cúcuta se agregan los provenientes de Villa del Rosario con sentencia incluida. “Si no hay inversión, no hay Juegos”, manifestó el alcalde Carlos Julio Socha. Los rosarienses serán anfitriones del fútbol, en el estadio Gran Colombiano, escenario que no ha recibido recursos para la adecuación.
“Coldeportes no se ha manifestado en nada. Si ellos no ponen ni un peso para arreglar cualquier escenario deportivo, nosotros desistimos de ser subsede de los Juegos Nacionales”, lo dijo Socha.
Falta conocer la posición de los gobiernos Ocaña y Pamplona, también designados subsedes de uno o dos deportes y de menor valía.
Entonces, ¿en qué se trabaja para los Juegos? Pues, en lo concerniente a la estructuración de la parte final, en lo referentes al sistema de trasporte, en lo atinente a la atención a los 3700 visitantes desde el día de llegada hasta el retorno y en consolidar el equipo de trabajo que garantice la seguridad de las delegaciones.
La consigna es que “no puede ser excusa de ninguna delegación llegar tarde (a los escenarios) por culpa de la organización. Eso sería un problema para nosotros, y queremos evitarlo a toda costa con el trabajo articulado entre el Sena, las universidades, la Policía y la Secretaría de Tránsito”, indicó Gregorio Angarita Lamk.
Están conformadas las comisiones con un ingrediente importante, que los secretarios de despacho de la Alcaldía y la Gobernación integran los grupos de trabajo de hotelería, turismo, cultura, tránsito, trasporte y salud. Acompañados por 1400 voluntarios que atenderán y acompañarán a los atletas.
A pesar de los inconvenientes económicos, del incumplimiento en la inversión, del poco entusiasmo que han despertado los Nacionales en la ciudad y de que a ‘Toche’ lo conocen poco por estos lares, Gregorio Angarita está convencido de que “estamos muy ‘entucados’” con los Juegos.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
Foto: ALIRIO PARRA
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