Negar la problemática de Cúcuta sería como abofetear la realidad y a los habitantes. Las precarias condiciones en las que viven muchos cucuteños en barrios populares, son tan sólo unas gotas amargas en el río de los inconvenientes miserables, que ha arrasado y destruido, cual avalancha, con buena parte de las bases de la sociedad.
El olvido y la indiferencia de las entidades gubernamentales por los sectores económicos y sociales de la ciudad, son otras gotitas culpables de la crisis que vive Cúcuta. En época de campaña electoral se convierten en “la meta para superar” para los organismos burocráticos, pues buscan “frenar” las dificultades de la región.
Después de los comicios, las sonrisas y los besos a los niños, reaparecen las molestias y esos señores se van a disfrutar de los sueldos, pagados con dineros que son del pueblo y que a un votante del común en un mes le servirían para comprar casa. La única manera de volverles a ver la cara es mirando la basura publicitaria que queda después de las votaciones.
Los políticos que han pisado suelo nortesantandereano dejan una duda latiente que nos cuesta responder, aunque en el fondo sabemos la respuesta, ¿serán políticos o serán estilistas? Porque en vez de manejar de manera correcta los asuntos de la región, maquillan las dificultades que se viven sin que tengan solución. Otros, simplemente, muestran la verdadera cara, dejan ver el “monstruo” que llevan dentro, para no caer en malinterpretaciones. Definamos esa parte personal como el “monstruo político” que guarda cada parlamentario, cualidad que los lleva a La Picota y aún así son considerados los mejores alcaldes, o los mejores presidentes del Senado cuando tienen nexos con paramilitares (según senadores amigos que también son investigados).
Semanas atrás, el exministro y formula vicepresidencial del candidato Juan Manuel Santos para las elecciones 2014, Germán Vargas Lleras, en una reunión con los simpatizantes de la campaña en la ciudad, lamentablemente, protagonizó un bochornoso y singular hecho. Un concejal tomó la palabra y agradeció al exministro por la visita a la capital de Norte de Santander, le explicó que en la urbe el desempleo, el contrabando y la falta de inversión tienen en peligro la estabilidad económica de la región. El cabildante argumentó que las promesas del Gobierno no se han cumplido y que las gestiones de los gobernantes locales no han sido las adecuadas, que esta situación es en parte culpable de las complicaciones de la ciudad. De manera diplomática, el candidato a la vicepresidencia por Cambio Radical (partido al que pertenece el concejal) respondió que el objetivo de la presencia en Cúcuta “era reunirse con los amigos de campaña, y no de criticar el manejo de la ciudad por parte del Alcalde”. Se levantó de la mesa y abandonó el recinto.
Pobre fórmula vicepresidencial, teniendo “mucho por hacer” (parte del lema del partido Unidad Nacional) y los plebeyos, los de la periferia, molestándolo con inconvenientes mundanos. En vez de incomodarlo con nuestras dificultades deberíamos agradecerle por haber venido a esta tierra olvidada y poco civilizada, deberíamos apoyarlo y a Juan Manuel Santos en las urnas el 25 de mayo, deberíamos agradecerle que por unos minutos se bajó del pedestal político y alegró la velada con la grata presencia ¡pero jamás perturbarlo con nuestras amarguras!
¿Cómo podemos ser tan inconscientes y desconsiderados? ¿Cómo le vamos a mencionar el contrabando? ¿Cómo hablarle de la desigualdad social? ¿Cómo abrumarlo, contándole sobre la mala condición de los hospitales? ¿Cómo fastidiarlo con el cuentico de la inversión para la educación? ¿Cómo irritarlo insinuándole que las casas de inversión social no están construidas como deberían? ¿Cómo rogarle más presencia del Estado? ¿Qué clase de personas somos? Deberíamos declarar persona no grata a ese cabildante entremetido, capaz de exponer sus puntos de vista.
Sin duda, Germán Vargas Lleras se llevará un ácido recuerdo de la visita a la ‘Perla del Norte’, tierra de resignados, indignados, de ciudadanos ‘promedio’.
Juan Manuel Santos, de cierta manera, tiene ganada una parte de la Presidencia, no por ser la candidatura ideal, sino porque muchos votantes creen que es la postulación con la que menos se puede perder, aunque con todo lo que en Colombia se ha perdido, sería imposible caer más bajo. Después de todo, como lo dice una valla publicitaria en Villa del Rosario, “Lo visto y lo mantengo, la plata alcanza para todos”, empezarán a darles un poco de mermelada a los que tienen verdadera hambre.
En Cúcuta, Norte de Santander y en Colombia estamos cansados de esos políticos que con tres sonrisas (y como en nuestro caso) con 20.000 promesas en campaña, porque han acabado con lo que queda de nuestro país, de nuestra ‘Perla del Norte’, ‘Portón de la Frontera’, que con las bisagras oxidadas espera el momento en el que le roben, de una vez por todas, hasta las puertas.
JONNATHAN FUENTES
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