CÚCUTA.- La pérdida de la Zona Franca de Cúcuta es lastimosa, porque si se las toma por el lado bueno son beneficiosas para los productores que viven allí. El concepto corresponde a Eduardo Nayib Cristo, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio e Industrias Colombo-panameña. El ejecutivo visitó la ciudad, el 23 de agosto, para exponer la conferencia ‘Centroamérica y Panamá abren las puertas a Cúcuta’.
El experto dijo que la gente no aprovecha las zonas francas. “Lo que sucede aquí es que se puede tener el producto en la Zona Franca, pero el trasporte para sacarlo hacia Centroamérica es costoso”.
A los fletes de carga les agregó el impuesto al combustible, que es alto, y el seguro por los problemas de la guerrilla. Estos asuntos hacen que sea difícil ser competitivo en el exterior. La solución que planteó es “mirar cómo hacer para que haya subsidios de Bancoldex o Proexport para que ayuden a que sea menos oneroso el gasto de sacar el producto al puerto”.
Cristo, también, analizó la situación de Cúcuta en el momento de entrar en rigor los Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos, China, Costa Rica y Panamá. “Si los nortesantandereanos no se ponen las botas, en el sentido de tecnificarse y de ampliar la oferta exportable, van a sufrir”.
La capacidad de producción por parte de los empresarios cucuteños no es grande y los de otras regiones colombianas van a querer llegar a Cúcuta y asentarse en la Zona Franca. Además, el contrabando que llega de Venezuela es significativo.
La recomendación de Eduardo Cristo para contrarrestar lo que se avecina por culpa del TLC es “buscar otros mercados que hagan fácil las exportaciones y que requieran menos cantidad de artículos” para cumplir los compromisos asumidos y no quedar mal en los negocios.
Lamentó que Norte de Santander se enferme o le dé cáncer cuando Venezuela estornuda. “No se debe seguir pensando en ese mercado. Tiene que diversificarse el mercado y la mejor oportunidad está en Centroamérica y Panamá, que reúnen a 48 millones de habitantes”.
Una ventaja para llegar es que la región no es productora de mucha materia prima, ni de manufacturas. Centroamérica es más importador que exportador. El fuerte está en los sectores agroindustrial y de tecnología. Lo correspondiente a autopartes, ingeniería y metalmecánica es importado, porque no hay industrias o fábricas.
Las oportunidades serán para las pequeñas y medianas empresas, no para las microempresas, porque no tienen capacidad exportadora y les falta calidad en los productos. “En el mercado centroamericano no tienen cabida las microempresas”.
La Cámara de Comercio de Cúcuta y los gremios deben emprender acciones para ayudarlas a salir adelante, enseñarles la mano de obra de calidad, y prepararlas para que en el futuro puedan empezar a exportar y “no se den contra el mundo”.
Es importante hacerles ver a los productores colombianos que a pesar de que Panamá importa mucha mercancía china y confecciones y calzado, la gente de dinero no se pone nada chino. Las camisetas, bluyines y zapatos chinos son para los de bajos salarios.
“Lo importante es trabajar con calidad, precios y creatividad. Esa es la ventaja para competir en Centroamérica”, agregó Eduardo Cristo. “Tenemos que ser realistas, Colombia no es de una oferta grande. Cuando Estados Unidos comience a pedir grandes cantidades de muebles o confecciones, vamos a sufrir. Y así ocurrirá con Corea del Sur”.
El país no tiene infraestructura para hacer que el Tratado funcione en el ciento por ciento. Eso es preocupante. “Si se miran las carreteras y los puertos, no estamos preparados para recibir esos tratados”.
Si no se saben manejar los TLC, desafortunadamente, habrá invasión de productos que acabarán con la industria colombiana, como las autopartes y los vehículos.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
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