CÚCUTA.- El partido de ayer puede verse desde varios ángulos y cada quién dirá cuál le gusta mejor. El Cúcuta Deportivo empató contra Deportivo Cali en el General Santander. Gastó dos puntos que traía ahorrados por la victoria contra Patriotas, en la tercera fecha.
Los aficionados no respondieron en la cantidad esperada. Los cálculos daban para meterle al estadio entre 30.000 y 35.000 hinchas. Alcanzaron a llegar 25.000. Ojalá no empiecen a perderse como en épocas anteriores, cuando las tribunas estaban atiborradas y los directivos salían a dar datos por menos de la mitad.
Dos disculpas para la ausencia. Primera. La trasmisión por televisión abierta. El canal de las tres letras se dignó en llevarles las incidencias del encuentro a los colombianos y se le abona. Esa buena voluntad televisiva pudo espantar entre 5000 y 10.000 aficionados del estadio.
Segunda. La hora. A los cucuteños les gusta ir a fútbol en la tarde para tener tiempo, a la salida, de celebrar si hay victoria y de beber si hay derrota. Después de las 7:00 de la noche, se complica el horario por la madrugada del lunes para ir a trabajar.
Los aficionados salieron cabizbajos por el resultado. En momentos, la vibración de la tribuna no llegó a la cancha. Los gritos alentadores “sí se puede, sí se puede” no alcanzaron a llegar al gramado y el “Cúcuta, Cúcuta” no retumbó en el cerebro de los futbolistas como hubieran querido los militantes de la ‘Banda del Indio’.
Algunas conclusiones del partido pueden ser las siguientes:
1.- Al técnico Guillermo Sanguinetti no le sonó la flauta con la titular que enfrentó al Deportivo Cali.
2.- El visitante, que tiene camiseta de respeto, no quería exponerse ante el cuadro motilón y vino por el resultado que se llevó.
3.- Al Cúcuta Deportivo le cuesta acomodarse en el campo de juego en los primeros 45 minutos. Ese periodo lo vive arrinconado.
4.- Soria no ha tomado los hilos del equipo y no se muestra como el conductor que se requiere. Todavía se mantiene en la retina de los hinchas la figura de Molina.
5.- Hernández guapea, lucha, corre, busca la pelota, pero no la mete. Aquí se necesita al goleador que vino precedido de buen nombre y con buenos guarismos. Todavía no encuentra el arco.
6.- Mendoza, el talismán de Sanguinetti en las fechas pasadas, este domingo no funcionó. Entró, hizo lo que sabe, gambeteó, lo patearon, buscó el arco, pero falló en una definición y eso le valió la reprimenda de los asistentes y los ausentes.
7.- El árbitro no ayudó para el cumplimiento de la meta. ‘El concierto de pito’ desconcertó a los jugadores y en buena cantidad vieron la tarjeta amarilla. No es que se recueste a favor del local, sino que deje jugar. Los artistas son los futbolistas no el juez. Eso no lo entiende aún este hombre.
8.- El roquero Leonel Álvarez leyó mejor el partido y cargó con el punto que lo mantiene entre los elegidos del torneo profesional colombiano. Ahí va en los primeros lugares y con el punto ganado en la capital de Norte de Santander arrima a la cúspide.
9.- Las marrullerías de los visitantes no permiten el trámite normal del partido y se pierde tiempo precioso para los locales. La Dimayor debería sancionar a esos jugadores payasos y desconsiderados con la afición que se duelen de una falta y acusan dolor de muerte. A los minutos entran como si nada. Payasos.
10.- El Cúcuta está en vías de armado. Los partidos irán dándole forma al cuadro rojinegro, al que le falta ‘El Viejo’ Patiño para que dé órdenes y las haga cumplir en la cancha.
Posdata. Si no van a utilizar el remedo de tablero electrónico que compraron para el General Santander pidan a los constructores que devuelvan la plata. El costo fue alto y los pesos están perdiéndose. Otra solución es que lo regalen a alguno de los clubes que tienen cancha de bolas criollas, seguro le darán buen uso.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
Contraluz.CO Sólo Periodismo