CÚCUTA. Tiene dos años y medio, quizás no tiene claro el concepto de lo que es alcanzar la paz, pero Andrelina decidió acompañar a su tía Omaira, y a otros muchos vecinos, a caminar más de un kilómetro por la convivencia pacífica en el barrio Cerro Norte de Cúcuta.
La pequeña llevó en la mano derecha una vela encendida. La comunidad la Unidad para las Víctimas escogieron la noche del 21 de octubre, para rendir homenaje a los cientos de víctimas en una de las zonas deportivas del barrio, hace varios años.
Erguida y sin asomo de cansancio portó el improvisado candelabro, hecho con la mitad de una botella plástica, entre las canchas La Amistad y La Paz. No era la única. Otros 30 menores de edad acompañaron a los familiares en el recorrido que tuvo tramos empinados y en mal estado.
En medio de la multitud, Andrelina representaba la firmeza de los vecinos de Cerro Norte que decidieron rescatar el barrio de la violencia que los paramilitares y las bandas criminales sembraron en el pasado.
En ese propósito los acompañan la Unidad para las Víctimas, la Secretaría del Posconflicto, Cultura y Paz de Cúcuta, la Defensoría del Pueblo, la Universidad Simón Bolívar y la Agencia Alemana de Cooperación GIT, entre otras entidades.
Funcionarios y delegados de las entidades que atienden a los sobrevivientes del conflicto también participaron en la caminata, preámbulo del acto de dignificación y perdón público que el Estado les presentó por tanto horror vivido.
La secretaria del Posconflicto de Cúcuta, Omaira González, pidió “perdón, porque el ente territorial permitió que ocurrieran tantas violaciones a los derechos humanos, entre ellas torturas, desapariciones forzadas, homicidio, terrorismo y amenazas colectivas contra la libertad y la vida en este sector de Cúcuta”.
El director territorial de la Unidad para las Víctimas en Norte de Santander y Arauca, Saniel Peñaranda, señaló que la actividad constituyó una ocasión propicia para devolverle la dignidad al barrio. “No miremos para atrás. Lo que pasó, ya nos pasó. Miremos hacia adelante. Podemos construir mucho en bien de nosotros y de la familia. Hoy le estamos diciendo a la comunidad de Cúcuta, del departamento, que en Cerro Norte hay personas emprendedoras, humildes, de empuje, con deseo de salir adelante”.
La religiosa católica Alix Jáuregui y el pastor cristiano Cristian Buitrago reflexionaron por la paz y el compromiso de cada ser humano por alcanzarla.
La jornada concluyó con el acto cultural a cargo de estudiantes de la Universidad Simón Bolívar y la entrega de cometas a los niños, que llenaron de colorido la cancha La Paz, dueña de un hermoso mirador que acerca más al cielo cucuteño.
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