CÚCUTA.- Han pasado varias décadas desde cuando Campo Elías Manosalva decidió que se quedaría para vivir en Cúcuta, lejos de la Barranquilla natal. Aquí, encontró a la mujer que quiso hasta cuando se acabó el amor. También, halló el espacio que necesitaba para poner a volar ideas y pensamientos transformados en imágenes. Además, descubrió que el arte es una manera filosófica de vivir y ser feliz.
El espacio en el que trabaja es el garaje de una casa normal de estrato cuatro, acondicionado para instalar dos mesas, varios caballetes y algunas sillas. Los cuadros pegados a las paredes muestran el trabajo de horas de inspiración y aguardan por el conocedor de arte que lo compre y se lo lleve. El precio no importa casi, con lo que gana en conjunto le alcanza para vivir solo, sin compañía.
Campo Elías no habla casi, porque siempre está sonriente. Cuenta la vida, da lecciones de filosofía, se mete con la Biblia, describe los trabajos, menciona a los alumnos, defiende el valor de la mujer, señala el cuadro que ganó un concurso y no recibió el premio, muestra imágenes concebidas en honor a su maestro y recuerda el paso por la Escuela de Bellas Artes. Todo lo hace sin dejar de reír.
¿Por qué artista?
- Bueno, eso nace con uno. Desde pequeño estoy en estas andanzas. En la escuela y el colegio participaba en concursos.
Para orgullo, recuerda que fue uno de los primeros alumnos de la Escuela de Bellas Artes de Chinácota, con el maestro Pinillos. Ahí, en el municipio nortesantandereano, terminó el bachillerato. También hace escultura.
Primera lección: La pintura es una manera de comunicarse con el mundo.
Al repasar la galería en este taller se nota que Manosalva, así firma los cuadros, trata con igual conocimiento paisajes, rostros, figuras humanas y abstractas, ciudades, situaciones sociales y acuarelas. Aunque la preferencia está marcada por el óleo. La técnica ideal es el espatulado. Le encanta porque es una expresión ligera y voluntaria.
Segunda lección. La vida es imaginación.
La explicación es sencilla, todo está hecho, el hombre solo lo transforma. Es visualizar y transformar. En eso consta el arte.
¿Cómo trabaja los colores?
- Por la Costa, donde nací, manejo los colores cálidos, que llamen la atención.
Los trabajos los desarrolla por pasión, cuando llega la inspiración. Imagina una situación y la plasma en el óleo. Una mujer triste y otra bajo la lluvia reflejan esos momentos de aliento, de concentración y de disciplina. Los rasgos concebidos están ahí, perceptibles y fáciles de detectar.
También hace cuadros por encargo, porque tiene que vivir y de esa manera complace al pueblo. A pesar de que el cucuteño es flojo para comprar arte y todo le parece caro. El que sabe miró y si le gustó se lo llevó. Lo máximo que ha recibido por un cuadro han sido dos millones de pesos. Lo menos, $ 500.000.
Han transcurrido cinco años desde cuando tomó ese local en arriendo y donde atiende a los alumnos para dejar el legado de su conocimiento. Lo hace a manera de agradecimiento a Dios por los dones otorgado. Van a aprender niños, jóvenes y adultos. Los muchachos muestran interés y siguen la carrera.
Tercera lección. Esto tiene que nacerle a uno. Esto no es obligado.
¿Qué tan paciente es usted?
- En un tiempo pensé que no lo era. Cuando joven tuve la oportunidad de ser profesor de escuela. Ensayé dos meses y dije no, esto no es lo mío.
Para ser artista plástico y alcanzar niveles altos se debe ser disciplinado. Al artista, en muchas ocasiones, lo equiparan con la bohemia. Campo Elías ha encontrado esa disciplina en el ciclismo, deporte que lo ha ayudado a concentrarse en el trabajo y a tener paciencia.
Cuarta lección. No hay que borrar tanto, sino mejorar sobre lo que está hecho.
Manosalva vive una cotidianidad similar a la del resto de mortales. Luego de levantarse prepara el café de la mañana, pasa al desayuno, llega en bicicleta al taller (8:30 de la mañana) y tres horas después cierra para ir a prepararse el almuerzo. Descansa y regresa para impartir clases y terminar los trabajos incompletos de la jornada matutina.
Se pone frente al caballete y piensa que eso que está en blanco debe transformarse. Deja salir las ideas para dar las pinceladas necesarias en procura de la obra. Al final, puede estar de acuerdo o no con el trabajo.
¿La inspiración llega o se busca?
- Llega, porque hay momentos en los que uno se bloquea y no tiene nada. De repente llega.
Quinta lección. Tanto a la filosofía como a la Biblia hay que tenerles cuidado.
El mejor trabajo que ha elaborado es de formato pequeño y lo vendió. Piensa y lo califica como “la maravilla”. El tema es la ciudad y el espatulado asemeja la pobreza que se vive en la periferia. El que terminó y no le gustó lo mantiene “por ahí enrollado”. Hablaba sobre hechiceros.
Sexta lección. La fama del artista viene después de que se pone la vestidura negra.
La bicicleta está en el patio del taller. El recorrido para ir a casa es corto y demorará pocos minutos. Es medio día, momento de cerrar.
- Me gusta vivir libre. Sin tener compromisos con ninguno. Para vivir hay que poner ganas y actitud, eso es todo. Vivir bien es ser feliz.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
Contraluz.CO Sólo Periodismo




