CÚCUTA
En una ciudad donde la rutina se parece demasiado al pasado, pensar distinto se convierte en acto casi revolucionario. Patrocinio Ararat ha sido, durante años, una de esas voces que incomodan, porque invitan a cuestionar lo que parece normal. El paso por la dirección de la Universidad Francisco de Paula Santander le permitió conocer de primera mano las fortalezas y las profundas debilidades del sistema académico regional.
Desde esa experiencia, Ararat sostiene una idea clara y provocadora, Cúcuta no ha evolucionado estructuralmente en los últimos 50 años, ni en lo académico ni en lo productivo. La Universidad sigue formando bajo esquemas repetidos, poco conectados con los cambios del mundo contemporáneo y, sobre todo, distantes de las verdaderas necesidades del entorno social e industrial.
- La academia repite el molde, mientras el mundo cambia el paso. Se enseña desde lo viejo, cuando el futuro pide espacio.
Su mirada no es ajena a la realidad económica de la ciudad. Cúcuta ha construido identidad productiva alrededor de dos grandes sectores: el calzado y la cerámica. Industrias que han sido motor de empleo y tradición, pero que, en palabras de Ararat, han quedado atrapadas en los mismos mercados y las mismas lógicas, sin apostar de manera decidida por la innovación, la diversificación y la proyección internacional.
Para Patrocinio Ararat, el problema no radica en la falta de talento. Por el contrario, considera que la ciudad cuenta con jóvenes capaces, profesionales preparados y universidades con potencial. El verdadero vacío está en la desconexión entre academia e industria, dos mundos que deberían retroalimentarse, pero que históricamente han caminado en paralelo.
- Si la universidad no dialoga, la industria avanza sin guía. Y cuando el saber no se aplica, se desperdicia cada día.
Durante la gestión y la trayectoria académica, Ararat insistió en que la educación superior debía ir más allá del aula. Debía convertirse en el espacio de pensamiento crítico, de investigación aplicada y de compromiso real con el desarrollo regional. Formar profesionales es transmitir conocimiento, enseñar a cuestionar, a innovar y a imaginar escenarios distintos para una ciudad que parece acostumbrada a repetir la historia.
El discurso no es de confrontación, es de responsabilidad. Cree que la universidad juega papel fundamental en la transformación social y económica de Cúcuta. Si asume el reto de actualizarse, de mirar hacia afuera y de dejar de formar para un mercado que no existe, la ciudad evolucionará.
Patrocinio Ararat no plantea soluciones rápidas ni discursos complacientes. La invitación profunda y exigente está dirigida a repensar el papel de la academia como motor de cambio. Romper la comodidad institucional y apostar por la educación que dialogue con el territorio, la industria y el mundo.
- Cúcuta puede avanzar, si aprende a mirarse distinto. Cuando el saber se vuelve acción, el futuro deja de ser mito.
En una revista universitaria, su perfil no se lee como el recorrido de un directivo, es el reflejo de la pregunta abierta para estudiantes, docentes y autoridades académicas ¿Estamos formando para repetir el pasado o para construir el futuro?
SANTIAGO ALEJANDRO MONCADA NAVARRO
Comunicador social en formación
Unipamplona Cúcuta
Contraluz.CO Sólo Periodismo


