CÚCUTA.
Cúcuta se puede contar desde diversas perspectivas, entre esas, la de un profesional de la salud que ha crecido y ha visto crecer el área médica en la ciudad. Nacido en Arboledas y criado en el barrio Belén. Jorge Omar Pabón Laguado no es un médico más dentro del sistema de salud de la ciudad. Es el pionero de la medicina nuclear y fundador del primer servicio de la especialidad, en 1991. Su llegada marcó el antes y el después en el diagnóstico para los cucuteños.
Formado fuera del departamento y con experiencia nacional e internacional, es de los pocos arboledanos que conoce a París y Barcelona. Aun así, eligió quedarse en su tierra para poner el conocimiento al servicio de su gente. El aporte a Cúcuta no se limita a la atención médica. La implementación de la unidad de medicina nuclear, en la Clínica San José, permitió que pacientes con cáncer y otras patologías accedieran a estudios especializados sin necesidad de salir a otra parte.
Antes de especializarse en medicina nuclear, recibió el título de internista, lo que le permitió trabajar en casi centros de salud locales y conocer desde adentro problemas y realidades sociales.
La docencia es otra manera de servirle a la ciudad. En 2012, pasó por la Universidad de Santander (UDES) y actualmente es docente de Medicina en la Universidad de Pamplona, ampliación Cúcuta.
Desde la experiencia, cree que Cúcuta ha cambiado profundamente. La ciudad en la que creció era tranquila y cercana, con la vida marcada por el encuentro y la sencillez. La de hoy se ha convertido en lo que define como “pueblo grande”, producto del acelerado crecimiento, que no siempre ha estado acompañado de la planificación adecuada. La expansión urbana trajo avances, desorden, congestión y la presión constante sobre los servicios básicos, especialmente el sistema de salud.
El Hospital Universitario Erasmo Meoz atiende la demanda que supera la capacidad instalada. El déficit de camas, la crisis financiera de las EPS y la atención a población migrante han profundizado las dificultades. La atención se mantiene bajo condiciones cada vez más complejas para pacientes y personal médico.
Jorge Omar Pabón considera que las principales fallas en el crecimiento de Cúcuta no recaen en un sector, son producto de la falta de trabajo conjunto entre políticos, gremios, academia y sociedad. Muchas decisiones en salud se han tomado sin planeación y sin pensar a largo plazo. El sistema se ha sostenido más por esfuerzos individuales que por apoyo real del Estado.
Al comparar a Cúcuta con ciudades como Bucaramanga, reconoce similitudes en tamaño y dinámica urbana. Las diferencias aparecen en planificación, movilidad y organización de la salud.
Como arboledano adoptado por Cúcuta, no duda en calificar a la capital del departamento, de uno a cinco, con cinco. Defiende a Cúcuta como defiende la casa, la familia y lo propio, porque el amor por esta tierra pesa más que las carencias.
Como médico, la mirada es más crítica. Reconoce las deficiencias del sistema de la salud y la necesidad de mejorar en infraestructura, gestión y cobertura. La calificación disminuye cuando evalúa desde lo profesional.
La pasión por la cocina también hace parte de su vida cotidiana. Le gusta hacer asados y comparte las reglas del parrillero que ha aprendido con el tiempo: quien está en la parrilla es quien manda, nadie se mete en el asado y el invitado siempre debe llegar con cerveza.
La carne se respeta y pedirla “bien asada” puede tener consecuencias, porque el parrillero también puede pedir algo para usted: un taxi. Son detalles sencillos que muestran al doctor Pabón más allá de lo profesional, en espacios de encuentro y convivencia.
Otra pasión la ocupa el Cúcuta Deportivo, a pesar de estar en huelga silenciosa por desacuerdos con los dirigentes del equipo. Mantiene la fe y el deseo por ver al equipo en las grandes ligas.
Cúcuta también se cuenta desde quienes deciden quedarse y trabajar por ella. Desde la mirada del doctor Jorge Omar Pabón, la ciudad tiene muchas fallas en el sistema de salud, pero también gente comprometida con mejorarla. No es una ciudad perfecta, es su casa, y por eso la ama, la defiende y apuesta por verla crecer.
ADRIANA MILDRED CÁRDENAS
Comunicadora social en formación
UniPamplona – Cúcuta
Contraluz.CO Sólo Periodismo


