La crisis de la salud no es cuento. Todo lo contrario, cada día que pasa se agrava. La Nueva EPS tiene a su haber el mayor número de usuarios y está intervenida por el gobierno nacional; también, es la que arrastra con un alto grado de insatisfacción por parte de los usuarios, lo cual se refleja en el número de quejas elevadas a la Superintendencia de Salud y tienen que ver con la no entrega de medicamentos y la reiterada falta de citas médicas especializadas, lo cual conduce a la interrupción de tratamientos crónicos, desatendiendo patologías que requieren controles periódicos.
A lo anterior se suma la declaratoria de suspensión de la atención a los usuarios de esta EPS por parte de las clínicas de la ciudad, que se une a la misma situación que se había anunciado por las más importantes clínicas en Bogotá y Bucaramanga. La razón principal es el incumplimiento en los pagos por los servicios prestados. La situación es de este tenor, según el director de la clínica Foscal de la capital santandereana: “Pues en el mes de septiembre nos dieron 11 mil millones de pesos, en el mes de octubre otros once mil millones y noviembre 18.000 y en esos meses facturamos 130.000 mil millones de pesos”.
Hace cinco días, al mismo tiempo, las clínicas San José y Medical Duarte, de Cúcuta, emitieron comunicados informando sobre la suspensión de los servicios de hospitalización, limitándose la atención a los casos de urgencia vital. Así que, se quedan sin atención los miles de pacientes que pertenecen a esta EPS. En las clínicas citadas se evidencia la mora significativa en los pagos, así como el alto valor acumulado de cartera, situación que viene afectando de manera directa la sostenibilidad operativa y financiera. Los servicios suspendidos se normalizarán en cuanto los pagos se hagan efectivos y se intenten saldar las deudas millonarias acumuladas.
El Hospital Universitario Erasmo Meoz (HUEM) se ha visto obligado a recibir en el servicio de urgencias a todos los enfermos que no se están atendiendo en las clínicas privadas, lo cual condujo al colapso y registra sobreocupación del 344 %
Esta situación se da porque, hoy, el HUEM es el único hospital que continúa atendiendo a los pacientes de la Nueva EPS. La sobrecarga de trabajo no solo se vive en urgencias, también se ha trasladado a los servicios de hospitalización y provoca alteración en la prestación normal en condiciones idóneas y con calidad en la atención por parte del personal médico y demás componentes del equipo de salud en esa institución que pertenece a la red pública.
Los hospitales regionales Emiro Quintero (Ocaña) y San Juan de Dios (Pamplona) han adoptado una conducta similar a las clínicas de Cúcuta, solo atienden pacientes de la Nueva EPS que sean considerados como urgencia vital, es decir, aquellos que enfrenten una situación de salud grave con riesgo inminente de muerte y requieren atención inmediata.
La situación está así: los usuarios no están siendo atendidos como es debido, urgencias del HUEM está a reventar y no puede recibir nuevos pacientes, su capacidad está desbordada, los pagos no llegan de la Administradora de los Recursos del Sistema de Seguridad Social en Salud (ADRES) y el director culpa a las EPS de la crisis, diciendo que no es por falta de recursos.
El caso actual merece atención urgente por parte de las autoridades locales y nacionales. No esperemos a que se empiecen a contabilizar fallecimientos por falta de atención oportuna, lo cual sería muy grave. La salud es un derecho que en estas condiciones se está desatendiendo de manera peligrosa.
JORGE PABÓN L.
Contraluz.CO Sólo Periodismo