Cúcuta, amigos, pasa por un momento muy difícil, pero se sigue votando por los mismos. Hablan y escriben solo con la necesidad de llamar la atención, eso no es periodismo, es simplemente una acción indigna de la profesión de periodistas, de personas que no fueron realmente a la universidad a estudiar. La falta de oportunidades de nuestra región se traduce en personas oportunistas que solo se dedican a escribir columnas sin sentido. Peor aún, ciertos medios de comunicación se prestan para eso.
Señores, en la última discusión entre dos periodistas de la región, las dos partes tienen la razón y a nadie le gusta que nos digan las verdades en la cara, pero el lenguaje que se está usando de forma personal y grotesca, no solo nos hace quedar mal ante el mundo, sino que no genera soluciones sino más violencia, violencia que sé que estamos mamados todos los colombianos. No me gusta la paz del presidente Santos, pero nuestra Colombia necesita un respiro de la guerra que está acabando con nuestros conciudadanos. Entonces, debemos aceptar esa necesidad de paz iniciando por cada uno de nosotros.
Solicito a las partes que se agarraron a punta de palabra y escritos, se pongan a pensar cómo hacer para que todos los colombianos aportemos constructivamente para conseguir la paz y evaluar la necesidad de emitir dichos comunicados y acabar con las supuestas amenazas que van de parte y parte. Reitero mi punto, es hora de tomar acciones de cómo ‘sacar’ a Colombia del hoyo en el que nos encontramos metidos hace más de 50 años y la paz se ésta convirtiendo en un saludo a la bandera. Aporten soluciones, ayuden a que esta región progrese y no se ‘saquen’ los trapitos al sol por unos adjetivos mal usados, cuyo trasfondo está mostrando en lo que se ha convertido nuestra San José de Cúcuta.
Yo mismo he caído en esas discusiones, pero en mis tertulias en Bogotá, en diciembre, entendí que no le hace ningún bien a nuestra amada ciudad, por lo tanto los invito a que suban cosas buenas, triunfos de cucuteños en el exterior, de cosas positivas, como harían, por ejemplo, en Bogotá, Cali, Medellín Cartagena, Bucaramanga y Barranquilla, para mencionar un par de ejemplos.
En mis vacaciones visité el Parque Nacional del Chicamocha o Panachi y mi pregunta es…. “por qué no tenemos en cuenta a nuestro Cerro Tasajero? podría ser una opción? Claro, guardando las proporciones”. También, visité la Represa de Hidrosogamoso y nosotros teniendo el agua de los ríos Zulia y Salazar para construir la Represa del Cínera, ¿por qué los politiqueros no la han dejado construir? Eso crearía fuentes verdaderas de empleo, turismo, almacenamiento de agua para épocas como esta, en la que el Fenómeno de El Niño seca cultivos y ganado muriendo de física sed, generaría progreso a toda nuestra región. En la Sabana de Bogotá, sitios como ‘La Granja’, muy parecido al típico restaurante ‘Andrés, Carne de res’, tiene capacidad para más de 3000 visitantes, con animalitos, hermosas esculturas hechas de reciclaje, con sembradíos de diferentes especies, un restaurante con capacidad de atender más de 2000 clientes al tiempo, y así pasar un buen rato en compañía de la familia y de los amigos. ¿Por qué no ‘crear’ algo así en nuestra región? También, visité, entre otros sitios, a la bella, colonial y próspera San Gil. Allí, de la nada y con un par de visionarios, se convirtió ese paso estrecho de carretera en una gran ciudad netamente turística y de deportes extremos. ¿Por qué, repito, en vez de pegarnos de discusiones pendejas, no pensamos en crear sitios como esos? ¿Por qué seguir en este atraso que no beneficia a nadie?
¿Quién se acuerda cual era la capital del calzado y similares en los 70 y los 80? ¿Quién se acuerda cual es la capital de la arcilla? ¿Alguien se acuerda cuál fue otrora la segunda ciudad del país? ¿Adónde llegó el primer carro a Colombia? ¿La primera máquina de coser? ¿Quién era el primer productor de cacao de la región (colombo-venezolana)? También, éramos el principal puerto de salida de café hacia Europa. Quién no recuerda que fuimos potencia en baloncesto. En esta tierra se unificaron los tres países: Colombia, Venezuela y Ecuador en una sola nación que se denominó ‘La República de Colombia’, ratificado mediante la Constitución de Cúcuta. El primer Ferrocarril llegó a estas tierras, también llegamos a ser los más grandes exportadores de los sombreros jipijapa.
San José de Cúcuta ha sido denominada de diferentes maneras, La Perla del Norte, Primer puerto terrestre de Colombia, Capital basquetera de Colombia, Portón de la Frontera, Cuna de la República, Ciudad Verde (título recibido en 1988 ), Municipio verde de Colombia( título recibido en 1990 ) y Ciudad de los árboles.
Los nortesantandereanos debemos pensar en grande y generar una visión de desarrollo que nos lleve a una mayor integración de nuestros municipios, en una verdadera articulación con nuestra capital y con las grandes ciudades circunvecinas. Entremos en razón, a ver si entre todos aportamos ‘un granito de arena’ y nuestra región se vuelve próspera, turística y económicamente sostenible, sin tener que pensar en los hermanos venezolanos. Debemos vivir de lo nuestro, consumir solo productos colombianos, apoyar a las empresas e industrias nacionales y dejar para siempre de depender de terceros países.
Para finalizar, cada uno de nosotros debe contribuir con la paz, tener paz en el hogar, en el trabajo, con amigos, colegas y compañeros, siendo cada día tolerantes con los que nos rodean y así contribuir con la paz de la ciudad, la región y el país.
JAIME URIEL MEJIA
Foto: PRENSA MECUC
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