CÚCUTA.- En los últimos tres años, el gobierno ecuatoriano ha ido perdiendo soberanía por la ardua lucha que ejerce en contra de los grupos al margen de la ley, que atentan contra la integridad del país. En la pugna se ha perdido el respeto por la autoridad y la institucionalidad, componentes claves de un Estado sólido y democrático.
La crisis de seguridad que enfrenta el país vecino se ve fuertemente agravada por el levantamiento en armas, herramienta utilizada para sembrar miedo y desconfianza entre el Gobierno y el pueblo, llegando a tomar medidas desesperadas, como decretar el Estado de Excepción por 60 días, aumentando la incertidumbre entre los actores involucrados en el conflicto.
De acuerdo con la BBC, los tentáculos de las bandas criminales que controlan el territorio se extienden a cada una de las ramas de la institucionalidad. Aventajándose de los recursos económicos que obtienen del narcotráfico ejercen poder con sobornos a funcionarios y autoridades, impidiendo la lucha transparente por la libertad.
Más de 20 pandillas desangran a la nación y se han encargado de atemorizar a la población atentando contra universidades, líderes políticos y medios de comunicación, y tomando como rehenes a los guardias de los centros penitenciarios.
Un Estado controlado por las narcopandillas, que rompe récord de homicidios por año, solo puede aferrarse a la esperanza que el Gobierno mantenga mano firme contra la delincuencia. Será interesante ver la relevancia que le da la comunidad internacional a la agenda a los ecuatorianos
Gabriela Velandia Almeida
Contraluz.CO Sólo Periodismo