CÚCUTA.- A iniciar el siglo XXI, el Alto Consejero para la Educación Superior llevaba los programas de licenciatura en ciencias religiosas a las veredas apartadas del corregimiento Las Mercedes (Sardinata), en donde 55 docentes comenzaban la difícil tarea académica de prepararse durante cinco años para obtener el título otorgado por la universidad Javeriana, que entre otras consideraciones fue la primera en llegar a una zona de difícil acceso.
Cada vez que se efectuaban los seminarios, los fines de semana, un Nissan modelo 85, rojo, aprendía a desplazarse por los vericuetos de una culebrilla que desafiaba las montañas de tan intensa topografía, en medio de los cambios fuertes en la temperatura. Desde Cúcuta, normalmente, se gastaban tres horas y media. En épocas de invierno se tornaba impredecible el tiempo y el paso por esa carretera. El camino no daba opciones y a veces la valía era cerrar los ojos y marchar hacia adelante.
En ocasiones, en Sardinata hacían regresar al Nissan con los catedráticos que harían seminarios de filosofía, matemáticas, pedagogía, sicología, sagradas escrituras o teología. El combate de la noche anterior había destruido el puesto de policía o, simplemente, los retenes desbocados en cualquiera de las curvas hacían regresar a los pasajeros asustados en medio de los frondosos árboles que alfombraban las montañas.
El programa vencía toda clase de dificultades y los estudiantes avanzaban en los semestres hasta alcanzar el éxito cualificando la vida académica de estos profesores promotores de visiones diferentes en la población de esta comarca tan cercana, pero tan distante con las diversas situaciones que se viven ambientadas por la violencia, la desigualdad y la marginación.
Estas jornadas fueron enseñando a Luis Saniel Peñaranda Rolón una realidad diferente, que es factor común a lo largo y ancho del departamento, la importancia de capacitar con programas de calidad a los docentes que en últimas por el valor de la educación formal permiten conformar la nueva sociedad que debe comenzar a aparecer fruto del empeño y de la perseverancia creadora. Desde las alianzas con el Instituto Internacional de Teología a Distancia de la Universidad de Comillas (España) en convenio con la Javeriana, la Fundación Universitaria Juan de Castellanos, Luis Saniel canalizó sabiamente estas sinergias para influir positivamente en los docentes de Cúcuta y de la región presentando con éxito el programa de licenciatura en ciencias religiosas y la especialización en ética y pedagogía, obteniendo resultados eficaces por los logros alcanzados por los licenciados cuando se han presentado al concurso de méritos para la docencia.
Hoy, Luis Saniel tiene la difícil tarea y la gran responsabilidad de contribuir con la educación superior, en momentos previos a la nueva reforma y cuando es importante descubrir el eslabón entre la media y la educación universitaria de tal manera que los niños y los jóvenes de Colombia entiendan bien temprano cuál es el derrotero que deben seguir. Seguramente, en su estructura mental y en su personalidad están los grandes aportes y su influencia positiva, y como en tiempo pasado volverá a aparecer el comité departamental de capacitación con el apoyo de las universidades públicas y privadas para capacitar con calidad en todas las áreas a los docentes de Norte de Santander.
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