En una excelente nota publicada en El espectador la semana anterior, el Ingeniero Tomas De La Calle, Consultor en el tema energético, comenta sobre la mejor manera de explotar un yacimiento de Hidrocarburos y deja la inquietud de cuál puede ser mejor: Si aplicar el principio MER (Tasa de Eficiencia Máxima) o si se aplica una tasa máxima de producción para acelerar la recuperación de los hidrocarburos en un Yacimiento.
En 1968, durante el gobierno de Carlos Lleras Restrepo, se dictaron medidas necesarias para controlar la producción de los pozos de petróleo que tenía la Texas Petroleum Company en Putumayo. Se impuso, la utilización de un tamaño determinado de choque, controlando la rata de flujo (barriles de producción por día), con el objeto de optimizar la producción de petróleo y, por lo tanto, preservar la máxima recuperación final de hidrocarburos del yacimiento.
En ese entonces la Texas lo que hacía era maximizar la producción de petróleo con altas ratas de flujo. El Gobierno, al aplicar la medida, preservó el recobro último de petróleo y evitó el daño al yacimiento.
Hoy, en Colombia pareciera ser que la prioridad es acelerar la producción de hidrocarburos de todos los yacimientos. Tal vez una de las razones, razones válidas, que son expuestas, es el de aprovechar los buenos precios actuales que se dan en el mercado mundial, hace una década.
Colombia tiene necesidad de recibir más dinero para inversión social e infraestructura. Las regiones productoras y las no productoras, con la nueva distribución de las regalías, aspiran a tener mayores recursos para aplicarlos a estos rubros.
El país está en el plan de incrementar la producción de hidrocarburos y ha aplicado una política desde comienzos del siglo, para incentivar la exploración, con resultados buenos en inversión. Sin embargo, vale la pena analizar, si el rol de la ANH (Agencia Nacional de Hidrocarburos) es solo el de administrar las reservas, es decir la exploración, o que también se le asigne específicamente el de controlar la explotación racional.
Esta reflexión es de suma importancia para el Gobierno y las entidades que tienen que ver con la explotación de los hidrocarburos. Aunque es cierto que seguimos encontrando algunos yacimientos, estos son pequeños y no impactan las reservas probadas de manera contundente.
Colombia tiene algo más de 2100 millones de barriles de reservas de petróleo probados, al cierre de 2011. Produciendo un millón de barriles por día y para el 2015 se aspira a llegar al 1,5 millones de barriles diarios. ¿Se logrará esta meta sin tener en cuenta cómo explotar mejor los yacimientos? Se requiere, además, mantener e incrementar la exploración necesaria para lograr los descubrimientos que garanticen una producción sostenida y una exportación de más de 350 millones de barriles por año, como fue el reporte de Ecopetrol del 2011.
Es de gran relevancia, tratar este tema con la mayor objetividad. Colombia es un país serio y hoy atractivo para la inversión petrolera y de gas. Igualmente, debe ser atractivo para mantener la inversión en el tiempo, siendo una razón poderosa la de garantizarla, mediante la preservación de los negocios en el largo plazo y la exploración, en consecuencia la de garantizar la autosuficiencia energética.
Un objetivo claro deberá ser también el de mantener el mercado de exportación, en donde los precios del petróleo continuarán en ascenso, y así lograr mayores recursos para el país. El petróleo seguirá siendo el gran protagonista de la canasta energética mundial, si no que lo digan los planes de inversión en este rubro en Brasil, China y las grandes empresas privadas.
SEGUNDO ANTONIO GONZÁLEZ
Ingeniero de petróleos
Contraluz.CO Sólo Periodismo