Después de 17 días de iniciada la nueva administración municipal de Chinácota, es necesario llamar la atención sobre la actitud que muestra ante la ciudadanía y, fundamentalmente, ante quienes votaron por el Partido Verde, en espera de un cambio. Sabíamos de la hoja de vida del candidato ganador y de su recorrido por los sectores público y privado, de su formación académica y de su probada honestidad. Durante la campaña hizo un trabajo normal, recorrió el municipio y, al final, algunas veredas a donde lo acompañamos, apoyándolo y diciéndoles a los ciudadanos porqué votar por este partido y su candidato.
Pasadas las elecciones, y siendo elegido Carlos Conde, se percibe en la ciudadanía que ha marcado distancias con el equipo de colaboradores que lo acompañaron en campaña, incluso, sin tenerlos en cuenta en la formación del equipo de gobierno. He conversado con la mayoría y muestran inconformidad y desacuerdo con la forma como los ha tratado. No puedo calificar esa actitud, por demás extraña, pero debo decir que es descortés, de poco reconocimiento al trabajo, tal vez equivocada, puesto que lo que han querido es apoyarlo y colaborarle.
En una de nuestras dos únicas conversaciones con el Alcalde sobre el tema, le manifesté respetuosamente, que a la ciudadanía no se le puede desatender y que después de la elección se le debería reforzar el respaldo y el apoyo, pero nunca que los ciudadanos pierdan la confianza y las expectativas que se ha formado, sin aún haber iniciado el periodo de gobierno, por el silencio y la poca acción mostrada por el nuevo Alcalde, desde que fue electo y luego de su posesión. Esto puede traer consecuencias desafortunadas para su gestión y afectar al municipio y a la comunidad.
Adherí a esta campaña con el único objetivo que nuestro municipio tuviera una administración respetuosa con los ciudadanos y que nuestras instituciones “estuvieran en buenas manos”, como fue su propuesta más importante que hizo. Mí único interés es servirle a la comunidad, como siempre ha sido, como buen ciudadano y comprometido con mi tierra.
No hemos pretendido influenciar su independencia de cómo gobernar, pero los ciudadanos tenemos derecho a exigir a nuestros gobernantes claridad, trasparencia y cumplimiento de los compromisos. Chinácota no puede perder más tiempo en estructurar y consolidar una buena administración pública que la oriente hacia un desarrollo seguro y de progreso. Lo que los ciudadanos esperábamos de este nuevo gobierno, no era sino la formación de un gran equipo de trabajo, nuevas ideas de cómo renovar y reforzar las instituciones municipales, de consolidar una gran propuesta de desarrollo y solución a la problemática del municipio. De aquí, la importancia de liderar ante el Concejo un gran plan, que busque la salida que necesitamos para situar a Chinácota en un mejor nivel como municipio, lo conduzca al crecimiento y los ciudadanos y la comunidad recibamos los beneficios de un mejor Estado.
La administración municipal, el Concejo y nosotros, los ciudadanos de este hermoso pueblo, pequeño en territorio pero grande en posibilidades, debemos trabajar unidos, sin distingos, con entrega, con compromiso y aprovechar las oportunidades que tenemos para avanzar como sociedad. Se requiere, por lo tanto, concentrar la atención en lo fundamental: servicios públicos, salud, movilidad, ordenamiento urbano y desarrollo del campo para que se generen espacios de trabajo y de oportunidades para la comunidad.
La veeduría ciudadana permanente se hace necesaria, exigiendo lo que queremos los ciudadanos, todo dentro del respeto y apoyo democrático que se debe dar en un estado social de derecho. Debemos tener presente que el pueblo es soberano, que el pueblo elige a sus gobernantes y que el pueblo puede, también, tomar las medidas que desee para que sea bien gobernado. Hoy, Colombia lo que desea y espera son gobernantes excelentes, ejemplo que estamos recibiendo del presidente Juan Manuel Santos. No podemos ser la excepción.
SEGUNDO ANTONIO GONZÁLEZ C.
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